Santa María de Grado,
Lorena VALDÉS
El Ministerio de Industria ha dado luz verde a Red Eléctrica de España (REE), mediante el anuncio en el «Boletín Oficial del Principado de Asturias» (BOPA), para instalar la subestación de 400 kilovoltios en el núcleo moscón de Santa María de Grado, que servirá de corredor energético entre el Occidente y el centro del Principado. El BOPA recoge, asimismo, la declaración de utilidad pública de la citada instalación. El alcalde de Grado, Antonio Rey, y la Plataforma Pro Santa María, ya han anunciado que presentarán las alegaciones oportunas. A pesar de este revés, Rey fue tajante: «Moriremos con las botas puestas».
La Dirección de Política Energética y Minas del Ministerio argumenta en la resolución que la instalación eléctrica obtuvo la declaración de impacto ambiental favorable y que contó, además, con un informe favorable emitido por el área de Industria y Energía de la Delegación del Gobierno en Asturias y otro de la Comisión Nacional de Energía.
La entidad recuerda también que «se cumplieron los trámites reglamentarios». Por ello, autoriza la subestación de 400 kilovoltios «con capacidad actual y futura para cuatro calles: Soto, Tabiella, Salas y El Palo». También se incluyen viales y el cerramiento del parque eléctrico mediante valla de acero galvanizado. El presidente de la Plataforma Pro Santa María, Mariano Álvarez, afirmó que llegarán hasta el final y si es preciso recurrirán a un proceso contencioso-administrativo, «porque Red Eléctrica se está saltando a la tolera todas las leyes».
La creación de una subestación eléctrica en Santa María de Grado ha generado una intensa polémica en el municipio moscón, con una amplia oposición vecinal desde el inicio del proyecto, en 2005. Ese mismo año se firmó un convenio entre REE y el Consistorio, con IU en la Alcaldía, para la ejecución del proyecto, y se presentaron ante la Comunidad Europea 4.000 firmas contrarias a su construcción.
Los efectos negativos de la instalación de Santa María se centran, según los afectados, en el grave impacto ambiental y las posibles consecuencias para la salud de los vecinos más cercanos, por las radiaciones que emitiría el tendido de cables de alta tensión. Además, los detractores de este proyecto destacan su ubicación en una zona de especial interés, como es el caso de los meandros del río Nora y las riberas del río Nalón, y el deterioro de una zona con enormes posibilidades de desarrollo situada en el centro de Asturias y junto a la autovía.
Los afectados podrán interponer recurso de alzada en un plazo de un mes.