Pola de Siero,
Manuel NOVAL MORO
María Luisa Cifuentes llegó ayer encantada a la residencia del centro polivalente de recursos (CPR) de Pola de Siero. Era la primera persona en instalarse en el nuevo edificio. Con 84 años, nacida en Sariego y vinculada con la Pola después de dos años de residencia en la villa, llega al concejo desde la residencia pública de Poo de Llanes, donde estaba a la espera de que comenzase a funcionar la polesa para estar más cerca de su tierra. El gerente de Establecimientos Residenciales de Asturias (ERA), Faustino Álvarez, quiso estar presente en el primer traslado para dar la bienvenida a quienes tendrán en el centro poleso su nuevo hogar.
Esta semana se irán incorporando ocho personas, trasladadas en todos los casos de otras residencias asturianas. Posteriormente, irán ocupando sus habitaciones las casi 40 personas que han solicitado plaza en el centro de Pola de Siero. Y así seguirá hasta completar las 102 plazas con que cuenta la residencia, distribuidas en habitaciones dobles e individuales.
La residencia, situada en las dos plantas superiores del inmueble, tendrá, una vez que funcione a pleno rendimiento, 36 auxiliares, cuatro enfermeras, un psicólogo, un trabajador social, un fisioterapeuta, un podólogo y un monitor de actividades.
Las instalaciones cuentan con peluquería, cocina, lavandería, gimnasio y sala de enfermería. Una vez establecida la residencia, entrará en funcionamiento el centro de día, aún en fecha por determinar. Este equipamiento, situado en la planta baja, tendrá capacidad para treinta personas. Según explicó el gerente del ERA, contará con cuatro auxiliares, un psicólogo y un terapeuta ocupacional. Los usuarios serán recogidos en vehículos adaptados y pasarán la jornada entre las diez de la mañana y las cinco de la tarde.
El último espacio en entrar en uso será el centro social, que ocupará el hogar del pensionista El Carmín en la planta sótano. Actualmente, se están colocando unas mamparas que permitirán dividir la sala en varios espacios o, si están abiertas, conseguir un único espacio abierto. El hogar del pensionista deberá firmar un convenio de cesión del uso para instalarse en las instalaciones.
La directora del centro estará a cargo de todas las dependencias, incluida la bolera.