FRANCO TORRE
Los números pueden llegar a hacer mucho daño, sobre todo si son de color rojo. Ahí va una cifra especialmente dolorosa: 80.925. Es el número de parados registrados en Asturias. Paladeen la cifra, deléitense con su sonoridad: «Ochenta mil novecientos veinticinco». Me siento como Antonio Canales en el aeropuerto de Nueva York. Recuerdo haber leído un libro, «La pantalla profética», en el que el autor, Pablo Francescutti, analiza las influencias del cine en la sociedad, y viceversa. Francescutti se centra en la ciencia-ficción norteamericana y explica cómo las películas del género recogen los temores de la sociedad y anticipan las crisis y las políticas gubernamentales. Supongo que estarán ustedes pensando en «Los lunes al sol». Yo recuerdo en realidad un día de mi infancia: estaba en el colegio, el José Bernardo de Sama de Langreo, y plantábamos un árbol. Una secretaria vino a traerme un papel, ya que yo estaba en el consejo escolar: el colegio se sumaba a una huelga por el cierre de las minas. Ahí tienen una profecía.