Pola de Siero,
Manuel NOVAL MORO
Pola de Siero ha sido históricamente, además de centro administrativo de Siero, el referente comercial y cultural del municipio. Desde hace unos años, sin embargo, el crecimiento demográfico de otras localidades (Lugones es ya la villa más habitada del municipio) y una mejor predisposición de los vecinos han contribuido a desplazar a la capital del concejo como epicentro cultural. En cuanto al comercio, la irrupción en territorio sierense de grandes superficies y un cierto inmovilismo sólo roto recientemente mermaron también la capacidad de la capital como centro económico.
La Pola ha funcionado por inercia durante mucho tiempo, mientras que los vecinos de Lugones o La Fresneda se empeñaban en dinamizar la vida de sus respectivas localidades. Un buen ejemplo son las fiestas, seña inequívoca de identidad cultural de la capital, que han perdido fuelle en los últimos años por falta de apoyo e implicación.
Sólo algunas asociaciones resisten, casi siempre con actividades relacionadas con la cultura y la tradición locales. Una de las más activas es Amigos del Roble. Su presidente, Enrique Moro, está convencido de que hay un resurgimiento de la actividad cultural, pero no se muerde la lengua al criticar la falta de apoyo. Amigos del Roble trabaja en recuperar el esplendor de las fiestas más populares, Les Comadres, los Güevos Pintos y el Carmín. «Necesitamos el apoyo del Ayuntamiento y de la gente. Sin ellos no somos nada. Creo que la gente debería hacer menos críticas y dar más apoyo a los que tratamos con nuestro esfuerzo y sacrificio de sacar las cosas adelante. Y los políticos deberían poner menos trabas», opina.
Actualmente están en curso dos actuaciones públicas destinadas a dinamizar la localidad y devolverle su esplendor: la reforma de la plaza de abastos y la construcción del gran complejo cultural.
Respecto este último edificio, el presidente de la asociación Colectivo Misiva, Ángel García, cree que «contribuirá a dar un mayor valor cultural a la Pola», y espera «que sirva para traer a la villa espectáculos y propuestas que hasta ahora no podía acoger porque no tenía un espacio adecuado».
En cualquier caso, gracias al complejo cultural la capital del concejo tiene la oportunidad de tomar de nuevo las riendas, librarse de la inercia y dar un nuevo impulso a su vida social y cultural.
Pola de Siero,
Manuel NOVAL MORO
La Sociedad de Festejos de Pola de Siero está buscando la forma de dar un nuevo aire a Les Comadres, los Güevos Pintos y el Carmín, las tres fiestas grandes de la Pola, a pesar de que es un momento difícil. El presidente del colectivo, Manuel Freije, anunció una importante reducción del presupuesto, de unos 20.000 euros, provocado por el descenso de la ayuda municipal y de las empresas.
A falta de presupuesto, el trabajo desinteresado es el mejor impulso. Es el caso de Les Comadres, una fiesta que ha ganado mucho gracias al apoyo de Amigos del Roble, que en los días próximos a la fiesta organiza un festival de monólogos y música asturiana, el certamen de cancios de chigre y un concurso de tortillas.