JOSÉ A. ORDÓÑEZ
Pues resulta que en un concejo próspero como Nava, en pleno siglo XXI, tenemos a familias con niños menores de 3 años de edad pasando este crudo invierno en una chabola. Ahí mismo, a un paso de la plaza de Manuel Uría, hay recién nacidos que en estas jornadas de nevadas y de gélidas temperaturas duermen protegidos únicamente por un inestable techo de uralita. La noticia del incendio de una infravivienda en La Vilortera pone sobre la mesa un problema social de primer orden que muchos creíamos superado en Nava, gracias a algunas actuaciones para la erradicación del chabolismo, la más importante de ellas impulsada por el ex alcalde Emilio Ballesteros Castro a comienzos de la década de los noventa del pasado siglo. Cada uno tendrá sus prioridades, pero parece lógico que la lucha contra la pobreza extrema y contra la exclusión social, sobre todo cuando hay niños de corta edad implicados, debería de ser uno de los objetivos de cualquier Administración, incluida la municipal.