Santianes (Pravia),
V. DÍAZ PEÑAS
La cigüeña ha llegado a Santianes por San Blas. Pero no ha llegado con un niño del pico, sino con un búho chico y un enorme búho real. Tal cual. Hace unos días, el Rincón de las Aves de Santianes, un jardín particular con más de 140 especies distintas, recibió unos nuevos inquilinos. Provenientes de un centro de recuperación de fauna silvestre llegaron una cigüeña y los dos búhos. Los dueños de este peculiar zoológico, Ceferino Álvarez y Carmen Arango, están más que contentos.
Este matrimonio lleva varios años dedicado al cuidado de sus pájaros. Lo que empezó siendo un hobby se acabó convirtiendo en la dedicación central de su vida. «Se puede decir que vivimos por y para los animales», explica Arango mientras prepara un café. Su marido responde. «Así es. Es como un vicio. Siempre quieres tener alguna especie nueva. Por eso hoy estamos tan felices», aseguran tras recibir el paquete con tres animales bien creciditos. Por suerte, esta vez no tendrán que amamantar ellos mismos a las crías, como ya hicieron más de una vez.
Como explica el matrimonio, estos tres nuevos animales provienen de un centro de recuperación de fauna silvestre de La Rioja. En aquel lugar recogen animales dañados o heridos que no podrían sobrevivir en la naturaleza. Ahora en el centro praviano, el matrimonio se encargará de que puedan pasar el resto de su vida sin que tengan que ser sacrificados.
Además, harán compañía a otras 140 especies que se pueden ver en este atípico jardín convertido en zoológico y donde los sonidos de las distintas aves que en sus jaulas habitan rivalizan con la gran variedad de colores.
Para Ceferino Álvarez, estos nuevos pájaros son especiales. En primer lugar, apunta, en Asturias no hay cigüeñas, salvo alguna excepción. «El búho chico es una hermosura, pero es que el búho real es espectacular. Es el rapaz nocturno más grande. De ahí que se le conozca como el gran duque», comenta este hombre que recuerda cómo una vez un vecino de Selgas encontró un huevo de esta especie muy difícil de ver en la naturaleza. Al hablar del búho, Álvarez no puede ocultar su alegría: «Esto es igual que si tuviésemos un equipo de fútbol y hubiéramos fichado a Ronaldiño».
A buen seguro que la familia de este matrimonio sigue creciendo. Por lo menos seguirán dedicando gran parte de su tiempo a los pájaros, su gran pasión. Están ansiosos de mostrar sus nuevos «guajes» y seguirán divulgando el mundo de las aves tanto entre mayores como entre niños. Y es que al fin y al cabo eso es lo que les gusta: tener pájaros en el jardín de su casa y compartirlos con los demás.