Pola de Siero,
Manuel NOVAL MORO
Siero ha demostrado que es un municipio difícil de gobernar, en buena medida por la dispersión de la población en cuatro grandes villas que piden cada una para sí, en dos áreas mineras que reivindican sus derechos históricos y en un amplio medio rural que por su extensión hace muy complicado contentar a todos los vecinos. La Corporación se ha convertido en un reflejo de esta dispersión y esta dificultad. El mandato actual se estrenó con nada menos que seis partidos. Los del mandato anterior, PSOE y PP, con ocho concejales cada uno; IU, con un concejal, y Conceyu, centrado en Lugones, con un edil. Además, se estrenaron dos nuevas formaciones: la Plataforma Vecinal de La Fresneda, cuya vocación ha sido reivindicar servicios para la localidad, que es ya la tercera en población del municipio, y el Partido Independiente de Siero (PINSI), encabezado por Juan Camino, un ex socialista que pretende atraer el voto de los descontentos.
Para liar más la madeja llegó la dimisión del alcalde, Juan José Corrales, tras estrellar el coche oficial en la glorieta de Argüelles con una tasa de alcoholemia de 0,75, y con ella, la división del Grupo municipal Socialista en dos: por una parte, los partidarios de Ángel García, «Cepi», candidato a la Alcaldía designado por la comisión ejecutiva socialista local, y Julio Carretero, número dos de la lista electoral y sucesor «natural» de Corrales, que se ha negado a renunciar a sus aspiraciones y se ha ganado con ello la apertura de un expediente de expulsión del partido.
Nos encontramos, entonces, con que en la galaxia política de Siero siguen naciendo estrellas, y cuando ya eran muchos seis grupos municipales, ahora habrá siete. Habrá que sumar el de los concejales no adscritos, que ocuparán Yoya Álvarez y Herminio Llamedo, tras una renuncia voluntaria, y que están abocados a ocupar también Ángela Llende y Julio Carretero una vez que se cumplan los plazos del expediente de expulsión del PSOE. Así las cosas, cada uno juega su papel.
En el caso de los socialistas, más que papel es papeleta. Gane quien gane en la disputa legal por la Alcaldía, ya sea Cepi o Carretero el nuevo alcalde, el que ha perdido ya es el partido. En primer lugar, por la imagen de división y de falta de seriedad creciente que ha venido dando desde que se desató la batalla de la sucesión. En segundo lugar, porque habrá perdido peso en el Pleno, ya que el PSOE, pase lo que pase, se quedará con cuatro concejales, los mismos que el grupo de no adscritos.
Al PP, por decirlo de alguna manera, le ha tocado la lotería. Hasta antes del accidente de Corrales tenía una junta local dividida y un grupo municipal descoordinado y sin rumbo que no hacía sino dar palos de ciego en la oposición.
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