Oviedo / Pola de Siero,
J. E. MENCÍA
Dirigentes del PSOE asturiano reclamaron ayer a sus militantes afines al SOMA «lealtad» hacia el partido para no seguir favoreciendo más al PP de cara a las próximas elecciones autonómicas. «No pueden seguir produciéndose actuaciones bochornosas que lo único que hacen es debilitar al partido y perjudicarle electoralmente transmitiendo una imagen de división que no se corresponde con la realidad», señalan.
La cúpula socialista no las tiene todas consigo y algunos miembros de la ejecutiva regional del PSOE tensionan a los cuadros apuntando: «Debemos estar atentos y adoptar todas las cautelas posibles para evitar que los choques internos se trasladen a otros concejos». Las palabras son una clara respuesta a la amenaza lanzada por el cabecilla guerrista Julio Carretero -cuya expulsión ya se ha anunciado-. Sobre las repercusiones regionales podría tener lo sucedido en Siero, éste advirtió: «Es evidente que cuando alguien da el primer paso, es muy posible que haya alguien más que también se lo empiece a plantear». No dar oportunidades, ése es el quid. Puede que en otros municipios haya tiranteces; pero si no hay chispa, difícilmente prenderán y no es previsible que a los alcaldes del PSOE les dé por andar al volante del coche oficial, de madrugada, triplicando la tasa de alcoholemia. Porque... está claro, sin la metedura de pata de Juan José Corrales, no hubiera pasado nada.
Los temores ponen a las claras el verdadero desconocimiento que reina en el PSOE regional sobre el reparto de fuerzas entre las familias de javieristas, arecistas, villistas y tercera vía. «Nadie se cree lo que dice nadie, muchos ofrecen abiertamente su apoyo y por detrás maniobran de muy distinta forma; aquí valen los hechos, no las palabras», lee un destacado militante que luego confiesa: «Aunque realmente da la sensación de que Javier no debería tener ningún problema interno más allá de hechos puntuales». Otra cosa es el efecto sobre el elector.
Mientras se descifra el jeroglífico, la próxima cita clave en el calendario de crisis del socialismo en Siero llegará al cabo de unos días, cuando se celebre la asamblea local, un encuentro en el que la dirección del partido considera que debe hallarse una salida a la crisis. La asamblea será el termómetro que señale la temperatura de la fractura interna del PSOE, que medirá el músculo real de cada facción en Siero -otra cosa es la situación regional- y que podrá arrojar alianzas sorpresivas y sorprendentes. Han roto dos aliados: los corralistas y el SOMA, que en su día hicieron morder el polvo a la FSA. Habrá que ver ahora qué sucede y esperar a conocer la postura que adoptan «los guajes», como se refieren a los jóvenes dirigentes locales Roberto Morís y Javier Morán: si siguen en brazos de la amalgama que forman Juan José Corrales, Ángel García, «Cepi», y Octavio Serrano, o buscan una integración o cualquier otra cosa... Todo es posible, es Siero. Mientras tanto, los arecistas, en la barrera, puede que esperando que alguien les saque a bailar.
¿Y la Federación Socialista Asturiana? La dirección del PSOE opta por el silencio. Al menos el núcleo duro de confianza de Javier Fernández: Jesús Gutiérrez, Adriana Lastra y María Luisa Carcedo. Su intención parece ser la misma que ha mantenido hasta ahora: dejar hacer a los socialistas de Siero y que ellos busquen una salida a la crisis. La FSA ha salido escaldada de Siero en el último congreso, cuando perdió ante la alianza de corralistas y SOMA, y no parece tener ganas de volver a probar el sabor de la derrota, aunque ya se ha visto el escaso resultado -«esperpéntico», según algunos- que arroja la doctrina de no intervención: la pérdida de la Alcaldía.
Todos se cargan de razón para justificarse. Los afines al SOMA apelan a un acuerdo entre Corrales y Carretero, previo a las anteriores elecciones, para exigir la Alcaldía. Un acuerdo que la dirección local convirtió en agua de borrajas casi por unanimidad de sus miembros al proponer a Ángel García, «Cepi», como candidato a regidor. Una unanimidad que hizo inhibirse a la dirección regional y que, a la vista de lo sucedido, estaba muy lejos de respirarse en el grupo municipal.
Camino de la asamblea en Siero, los grandes líderes regionales se escudan en el «no hay comentarios». Otro partido se juega a ras de suelo con acusaciones y rumores de corrupción urbanística, con sospechas sobre el tejido de funcionariado afín que habría podido tejer Corrales y que «Cepi» iba a heredar, y con militantes que hablan ya de ajustarle las cuentas a Julio Carretero en su casa, en la UGT, donde a algunos no les habría hecho gracia el comportamiento de su secretario comarcal en Siero-Piloña. «Si seguimos así, la próxima asamblea será otro circo», asegura resignado un dirigente.