Pola de Siero, F. TORRE
«La configuración del terreno puede ser una baza mayor en el combate. Por esto, el general eminente domina el arte de estimar la situación del enemigo y de calcular las distancias, así como el grado de dificultad del terreno, de manera que es capaz de asegurarse la victoria.». La ejecutiva socialista de Siero parece haber seguido las estimaciones sobre el terreno que realiza Sun Tzu en su tratado «El arte de la guerra» a la hora de preparar la asamblea local de mañana, en la que se someterán a una moción de confianza de la militancia.
El hotel Longoria de El Berrón será el escenario de la batalla en el seno del socialismo sierense y, por extensión, del asturiano. El establecimiento hostelero, antiguo hotel Samoa, acogerá entre las 10.30 y las 12.30 de la mañana la reunión. Acto seguido, y hasta las nueve de la noche, los casi 520 militantes del PSOE de Siero podrán votar a favor o en contra de la gestión de la crisis que ha hecho la ejecutiva que lidera Roberto Morís. La elección del lugar y del día es ciertamente significativa.
Al trasladar la asamblea a El Berrón, en vez de elegir hacerla en la Casa del Pueblo o en algún establecimiento hostelero de la Pola, la ejecutiva evita un marco asociado a otros momentos de la crisis y con la ventaja evidente de que obligará a los militantes a desplazarse. Esta primera traba a la asistencia es ciertamente relevante, ya que en este punto del proceso nadie está seguro de sus apoyos reales.
En el seno de la ejecutiva socialista están convencidos de que la mayor parte de la militancia está con ellos, aunque no dejan de ser conscientes de que es, en cierta medida, una cuestión coyuntural. El grueso de sus apoyos proviene de las filas «corralistas», aunque tras la pérdida de la Alcaldía gran parte de sus valedores está de retirada. En este sentido, la cercanía en tiempo de la asamblea es un punto a favor de la ejecutiva, ya que a medio plazo la influencia del ex alcalde se irá reduciendo, toda vez que ya no ocupa el cargo. Enfrente está el sector afín al SOMA. La ejecutiva estima que su volumen de militantes no excederá de 50 a 60, apenas un 10 por ciento del total. No obstante, desde el sindicato sacan pecho y hablan de 160.
La tercera pata del banco son los «renovadores», aglutinados en torno a Faustino Álvarez, y que aún no se han pronunciado. Pese a que la ejecutiva también les otorga un papel residual, su volumen de militancia dentro de la agrupación es un misterio.
La decisión de la dirección del PSOE de someterse a una moción de confianza da a entender que están seguros de sus fuerzas. De hecho, aún en el caso de que renovadores y SOMA uniesen fuerzas, los «corralistas» entienden que aún serían superiores en número. No obstante, la historia arroja una importante sombra a esa teoría: en 2006, cuando el renovador Juan José Corriols trató de imponer a Faustino Álvarez como candidato, Corrales hubo de pactar con el SOMA para asegurarse una victoria en las primarias que no habría obtenido únicamente con sus apoyos.
Todos estos factores apuntan a que la ejecutiva preferiría una asistencia baja, no muy por encima del 50 o del 60 por ciento de la militancia, para asegurarse el voto favorable, ya que, obviamente, sus partidarios más fieles acudirán mañana a El Berrón.
Así las cosas, la incertidumbre sobre los apoyos reales de unos y otros no se desvelará hasta el mismo sábado. Y como dijo Sun Tzu: «Si a un tiempo ignoras todo del enemigo y de ti mismo, estarás en peligro en cada batalla».