Villaviciosa, Ignacio PULIDO
Trescientos cuarenta años de historia, devoción y patrimonio cultural contenidos en una exposición. Éste fue el reto que la Fundación José Cardín afrontó cuando se propuso abordar el pasado y el presente de la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, creada en 1668 e integrada por 1.800 cofrades. El resultado: la muestra «Semana Santa de Villaviciosa, una inmutable tradición», que permanecerá abierta al público hasta el próximo día 18 de abril en la sede de la institución maliayesa.
«Las procesiones son un libro abierto», subrayó ayer el párroco maliayés Adolfo Álvarez a falta de siete días para el inicio de la Semana Santa. «La Iglesia no es arqueología, es algo vivo», recalcó el sacerdote durante la inauguración de la exposición. Y es que el objetivo perseguido por la Fundación José Cardín no es otro más que «estudiar y promulgar el patrimonio histórico de Villaviciosa». «La muestra nos permite reflexionar sobre lo que somos y lo que queremos ser», precisó Víctor Fernández Coalla, presidente de la institución maliayesa, que este año celebra su décimo aniversario.
No en vano, la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno es uno de los estandartes de la identidad villaviciosina. «Se trata de la cofradía más antigua de Asturias. Tiene carácter y espíritu propios. En Villaviciosa casi todas las familias han tenido uno o varios cofrades», comentó Nicolás Rodríguez, mayordomo de la cofradía, que ayer no ocultaba su alegría con motivo de la inauguración de la exposición. «Con la muestra se consigue aunar un doble objetivo: despertar el conocimiento de nuestras costumbres ancestrales y concienciar a los villaviciosinos de su importancia», enfatizó Rodríguez, para el cual «el libro segundo de la cofradía» es la pieza expuesta de mayor relevancia».
Este viejo volumen del siglo XVII y conservado en el archivo diocesano de Oviedo permitió a los historiadores datar con exactitud el origen de la cofradía. En la exposición se muestra al público acompañado de otra pieza, cuando menos, interesante: la novena de Nuestro Padre Jesús de 1845, el primer libro impreso en Villaviciosa.
Articulada en torno al sepulcro empleado durante la procesión del Santo Entierro, la exposición supone un viaje visual a través de los siglos. Desde el blanco y negro hasta el color. Frente a la atenta mirada del visitante se suceden decenas de imágenes donde los más detallistas podrán rememorar viejos tiempos e incluso verse reflejados.
No obstante, la muestra vierte muchos otros datos ajenos al componente humano de la Semana Santa villaviciosina. Tal es el caso de unas reproducciones en las que se puede contemplar el aspecto de los procesionales destruidos en 1936 por culpa de la Guerra Civil. Del mismo modo, a través de varias reproducciones de carteles y de la presencia de varias matrices xilográficas, el visitante se puede hacer una idea de la dimensión artística que emana directamente del imaginario religioso maliayés.
Pasado, presente y, por qué no, futuro. «La cofradía goza de muy buena salud. Contamos con una cantera juvenil impresionante», concluyó Nicolás Rodríguez.