Pola de Siero,
F. TORRE
«Ellas se disculparon, le pidieron perdón, se dieron la mano y llegamos a un acuerdo. En esta vida hay que transigir y perdonar, y la tranquilidad de José no se paga con dinero». Así resume Ana P., la esposa del taxista de Pola de Siero que fue agredido en el mes de junio por tres clientas, la resolución del suceso, que finalmente no llegará a juicio tras llegar las partes a un acuerdo económico. El taxista, José M. A. L., pasó 52 días de baja tras la agresión, y aún hoy presenta secuelas físicas y psíquicas.
«Bajó diez kilos de junio para acá. Bien, bien, aún no está. Los compañeros y los clientes ven que pegó un bajón. Además, aquello le causó mucha humillación», señala la mujer. Entre las razones por las que decidieron zanjar el asunto antes de que llegase a juicio apunta la juventud de las agresoras y el hecho de que una de ellas, que está en la Academia de Policía, pudiese ver truncada su carrera con un fallo incriminatorio: «Son unes neñes y no las vamos a marcar. La que está en la Academia dependía del juicio para entrar o no entrar, y no le vamos a jorobar la carrera por las buenas».
Ana P. confía en que, una vez concluido el proceso, su esposo se recupere totalmente: «Estuvo muy jodido durante mes y pico. Después mejoró algo, pero cuando salió el juicio volvió a recaer. Todo eso eran preocupaciones. Ahora ya se acabó y pienso que a partir de ahora ya levantará cabeza».