Pola de Siero,
Manuel NOVAL MORO
Siero es el cuarto municipio de Asturias y, pese al azote de la crisis, cuenta con uno de los presupuestos más fuertes de la región. A pesar de ello, el municipio sigue pagando a su clase política sueldos muy inferiores a los de ayuntamientos de categorías inferiores. El ejemplo lo tiene muy cerca. Basta comparar las asignaciones dentro de la comarca del Nora para comprobarlo.
Por lo pronto, el concejo de Siero tiene 51.730 habitantes censados y su último presupuesto municipal (por otra parte, mucho más bajo de lo habitual debido a la crisis) ascendió a 38,4 millones de euros. Estos datos están muy lejos de los de Llanera: 13.919 habitantes y un presupuesto de 12,2 millones de euros, y no digamos de los de Noreña: 5.470 habitantes y 3,4 millones de euros de presupuesto. Aun así, si la propuesta de asignaciones hecha por el PSOE sale adelante, Guillermo Martínez será el alcalde que menos cobre de la comarca, con 37.831 euros brutos anuales. Porque Llanera ya ha aprobado una asignación para José Avelino Sánchez de 50.660 euros brutos al año y Noreña pagaba hasta ahora 38.801 euros brutos anuales a su alcalde, César Movilla, y todo apunta a que este sueldo no se va a tocar.
Estas diferencias, pese a lo que pueda parecer, no se deben a una reciente política de austeridad emprendida por Siero desde la entrada en la crisis, sino a un miedo cerval, que viene de antiguo, de la clase política de Siero a pagar sueldos altos y a establecer liberaciones acordes con la gran carga de trabajo que tiene el municipio. Porque las diferencias no existen sólo entre alcaldes. Atendiendo al número de liberaciones y a las asignaciones económicas que se dan a los concejales liberados, Siero también queda como un concejo rácano al lado de sus vecinos de comarca.
En el anterior mandato, el PSOE liberó al Alcalde y a otros tres concejales. Sin embargo, en 2010, faltando algo más de un año, con la dimisión de Juan José Corrales y la llegada de José Antonio Noval al PP, las liberaciones pasaron a dos, tan solo el alcalde y una concejala, que es lo que se mantendrá en el presente mandato. La multiplicación de los partidos en la Corporación y la debilidad de los gobiernos en los últimos mandatos han contribuido poderosamente a afianzar esta tendencia.
La cifra de dos concejales liberados de una Corporación con 25 contrasta con los cuatro ediles liberados de los 17 que forman la Corporación de Llanera y con los cinco liberados (si bien algunos lo son a tiempo parcial) de los 13 que constituyen el Pleno de Noreña.
En este aspecto, aunque haya ascendido de categoría al superar la barrera de los 50.000 habitantes, Siero sigue comportándose como un Ayuntamiento pequeño.
El contraste con los otros dos municipios se hace muy evidente no sólo en el número de liberados sino también en las asignaciones que éstos perciben. Los tres ediles liberados de Llanera cobrarán cada uno 32.010 euros brutos anuales, mientras que la única concejala liberada de Siero ingresará 19.560 euros al año. En Noreña, los cuatro ediles liberados percibirán sueldos de entre 10.231 y 14.271 euros anuales.
Las diferencia más patentes se establecen al comparar la situación de Siero y la de Llanera.
La generosidad del municipio llanerense con sus políticos está a años luz de la de Siero. Se da la circunstancia de que muchos concejales de la oposición de Llanera cobran más que muchos del gobierno municipal sierense.
Baste el ejemplo de los portavoces socialistas de ambos concejos. La portavoz del PSOE de Siero, miembro del gobierno municipal y responsable, además, de las áreas de Economía y Hacienda, Recursos Humanos, Organización Municipal y Modernización y Calidad de los servicios, cobrará en torno a 750 euros al mes si se aprueba en el pleno del próximo lunes la propuesta socialista. Su homólogo en Llanera, Hipólito Peláez, que sólo ostenta la portavocía socialista, ya que no tendrá ningún cargo de responsabilidad gubernamental, cobrará cerca de 900 euros al mes.
Estas diferencias se dan siempre a favor de las corporaciones de ayuntamientos mucho más pequeños que el de Siero, con menos concejales e, igualmente, con menos presupuesto. A este respecto, el concejo de Noreña tiene la mitad de población que Pola de Siero, la capital del municipio vecino, mientras que Llanera en su totalidad cuenta con pocos más habitantes que la villa más habitada de Siero, Lugones.
Además, Siero tendrá la mancha industrial más extensa de Asturias una vez construido el polígono de Bobes y ya cuenta con cuatro villas importantes y con una amplia zona rural, acoge dos de los centros comerciales más grandes de Asturias y es una encrucijada de infraestructuras que, por lo pronto, ya han obligado a instituir un cuarto juzgado, pese a que está por debajo de los baremos de población estipulados para ello. La carga de trabajo de los juzgados llevó a adoptar esa resolución. Cabe suponer que el Ayuntamiento, como administración más cercana, habrá aumentado también de forma considerable la carga de trabajo.
A pesar de todo, Siero no termina de dar al municipio el impulso profesional que requiere, casi siempre porque los partidos gobernantes temían las críticas interesadas de sus oponentes. A esta actitud seguida durante años por los partidos en el gobierno se une ahora la crisis, que hace más difícil justificar nuevos sueldos o subidas de asignaciones.