JUAN A. LÁZARO
La particular vendimia del bajo Nalón llega en noviembre. Por fin llegó la cosecha, llegó la cosecha hermano, y el kiwi sale disparado hacia los mercados. Este año las cosas apuntan bien, aunque a la hora de catar el producto veremos si los desórdenes pluviales y térmicos de las últimas semanas se reflejan en el fruto. Ya por el verano, cuando campeábamos estivales y alegres por las vegas pravianas, pudimos ver en las fincas de la familia Marcos cómo el kiwi apuntaba maneras allá por julio. En septiembre en el Llerón, Florentino nos enseñaba orgulloso las buenas piezas que colgaban de las plantas y la frondosidad de toda la finca. Producto de las muchas horas de conversación, trabajo y discusión con la gente de la Asociación Asturiana de Profesionales del Kiwi, especialmente con su gerente Ignacio Cavanilles, cada noviembre pregunto con interés por nuestra verde vendimia.