Pola de Siero,
Manuel NOVAL MORO
«Somos humanos, ni adultos ni enanos». Este fue uno de los muchos lemas que los casi 250 niños de los colegios Hermanos Arregui y Celestino Montoto de Pola de Siero proclamaron ayer a voz en grito por las calles de la localidad, durante la celebración programada por el Ayuntamiento de Siero para conmemorar el Día Universal de los Derechos de la Infancia y concienciar a los niños sobre sus derechos y obligaciones.
El auditorio acogió la primera parte de la jornada. Allí se proyectó el vídeo «Derechos de la infancia», dirigido por Fausto García y protagonizado por los integrantes de los grupos de participación infantil del concejo, que mostraron su trabajo en torno a los derechos de la infancia. También hubo teatro, la obra «Una historia con mucho cuento», centrada en asuntos como la protección, la igualdad, la libertad y la educación, reflejados en cuatro historias: «El hombrecillo de papel», «El espantapájaros», «Karin» y «Bien puede ser».
Tras la obra llegó el momento estelar, en el que los niños, en vivo, cobraron el mayor protagonismo. El grupo de participación infantil se subió al escenario para bailar y cantar la canción de los Lunnis que reza que «Azul, verde o rojo, no importa el color, ni el idioma, raza o religión» y que «Nacemos libres, nacemos iguales, tenemos derechos universales». Acabadas las actuaciones llegó el momento de trasladar la actividad a la plaza de abastos. Los niños, una vez en el edificio, se dividieron en grupos y cada uno de ellos elaboró una pancarta en la que aparecían todas sus reivindicaciones.
Parapetados tras ella, los grupos salieron entonces a la calle y dieron la vuelta al edificio bajo los aleros coreando consignas como «También somos personas» o «Si no se cumplen, no son derechos», y la mayoría de los niños demostraron que tienen una considerable capacidad pulmonar. Esta manifestación fue, obviamente, la que más llamó la atención. Los alrededores de la plaza de abastos se llenaron de curiosos que, sorprendidos en un principio, no tardaron en conocer a qué venía tanto alboroto.
Fue una gran fiesta para los niños, que jugando aprendieron a valorar las conquistas que muchos de ellos han alcanzado con solo nacer y que en otros muchos lugares están lejos de conseguirse en su totalidad. Finalmente se unieron en el interior del edificio formando una gran cadena humana.