JUAN A. LÁZARO
Las escasas lluvias otoñales motivaron un retraso en la freza de los salmónidos en la cuenca del bajo Narcea-Nalón. Esta circunstancia tuvo especial incidencia en el Pigueña, el mejor frezadero natural de todo el Narcea, ya que la falta de agua no permitió el remonte de los salmones hacia Belmonte. No pisé tanto las orillas como otros años, pero sí pude ver un buen piño de ejemplares en El Moreno, en la pasarela del coto de Arenas y alguno suelto por El Pilar. Hace años un grupo de amigos echábamos la tarde de todos los martes de octubre y noviembre en tratar de ver salmones en el tramo bajo del Narcea. El puente Quinzanas, Arenas y El Pilar eran parada obligatoria, y cuando entraba un piño, poco a poco tiraban aguas arriba, pero siempre les perdíamos la pista en ese último punto. Aunque ocurre en el medio rural, esta situación casi alcanza la calificación de leyenda urbana, puesto que es conocida y comentada por mucha gente y nunca nadie sabe nada.