JOSÉ A. ORDÓÑEZ
«Francamente, querida, me importa un bledo». La cinematográfica respuesta de Rhett Butler a Scarlett O'Hara sobre su futuro en «Lo que el viento se llevó» resume mi opinión sobre la polémica en torno a la dirección del Festival de cine de Gijón. Lo que ya no me importa un bledo, por cansina y ofensiva para miles de paisanos de nuestra comarca sidrera y del resto de la región, es que pretenciosos popes urbanitas, aquejados de un claro complejo de inferioridad, defiendan al defenestrado director con ataques a la cultura tradicional asturiana. Se burlan, o lo intentan, de la madreña y de la boina, cosas de palurdos aldeanos que no saben ni dónde está Sundance. De paso, se burlan, o lo intentan, de quienes calzaron o calzan madreñas y de quienes se cubren o se cubrieron con boina. Quizás de sus padres o abuelos. Que se queden con sus cuitas, que defiendan a quien les de la realísima gana, pero que no nos ofendan. Aunque, ese desprestigio que buscan, al final, será el suyo propio.