03 de mayo de 2012
03.05.2012

Elogio de la inestabilidad política

Llosa se convierte en el cuarto alcalde de Siero desde que Corrales, ahora
en Hispanoamérica, se dejó el bastón de mando en la glorieta de Argüelles

03.03.2012 | 05:13

El Ayuntamiento de Siero engulle alcaldes al frenético ritmo con el que Jesús Gil y Gil se zampaba entrenadores en el Atlético de Madrid de finales del siglo XX. Cuatro regidores en dos años, que serían cinco si se contabiliza a Ángel García «Cepi», en funciones varias semanas tras la crisis de la glorieta de Argüelles. De Juan José Corrales Montequín a Eduardo Martínez Llosa, pasando por José Antonio Noval y Guillermo Martínez. Desde las elecciones de 1979, el cuarto concejo de Asturias ha tenido seis alcaldes. Tres de ellos -la mitad- accedieron al cargo a partir de marzo de 2010.


Este gran monumento a la inestabilidad política aún no está acabado, pero comenzó a construirse la noche de Comadres de hace dos años, cuando Corrales se dejó el bastón de mando en la rotonda de Argüelles, tras una larga farra en la Pola. El ex-regidor socialista trabaja ahora en Hispanoamérica, tras un breve paso por Madrid. Sus polémicos «tripartitos», quién lo iba a decir, fueron los últimos gobiernos de cierta estabilidad que ha tenido Siero. Desde entonces, los vaivenes han sido continuos en un municipio en el que la dispersión territorial de la Pola, La Fresneda y Lugones tiene reflejo en la política, y donde el particularismo y la pose anticentralista de las localidades más pobladas logra tirón electoral. Además, ni PSOE ni PP, con graves cismas internos, han logrado una posición hegemónica en las urnas desde que el socialista Manuel Villa dejó la Alcaldía en 1995. La irrupción de Foro complicó el panorama.


Manuel Villa -fuera del PSOE desde hace años- abandonó ayer su «retiro» de Valdesoto para asistir en persona a otra mañana de espectáculo político en la Pola. De esas a las que los sierenses ya se están acostumbrando. Sentencia judicial mediante, la sesión de censura a Martínez dio comienzo a mediodía, en un ambiente que mezclaba casi a partes iguales la expectación con la tensión. Cincuenta vecinos, previa identificación de agentes de la Policía Local, pudieron acceder a la Casa Consistorial para seguir el acto en vivo. Varias decenas más hicieron lo propio en una pantalla instalada en la Casa de Cultura. Otro medio centenar de personas, en su mayor parte dirigentes y afiliados socialistas, aguardó noticias en la plaza del Ayuntamiento.


Guillermo Martínez fue recibido como un héroe a la salida del Pleno. Acompañado por Jesús Gutiérrez, secretario de Organización de la FSA, y por Adriana Lastra, responsable de Política Municipal, el ya ex regidor recogió decenas de felicitaciones y muestras de apoyo, entre otros del alcalde de Laviana, Adrián Barbón, y de los secretarios generales del PSOE en Gijón y en Mieres, José Manuel Sariego y Balbino Dosantos, respectivamente. En el otro lado de la balanza, los más vituperados a las puertas de la Casa Consistorial fueron Manuel Fano, presidente de la promotora local de Foro, y Luis Vázquez, cabecilla de los ediles díscolos del PP. Pitos también para los ediles de Lugones y de La Fresneda. Silencio para los populares y división de opiniones para el flamante alcalde.


Y así, mientras un indignado entrado en años se empeñaba en dejar claro a todos los políticos que no le representan, acabó la mañana en la que el casquismo conquistó la Alcaldía del cuarto concejo de Asturias. La lectura local del resultado de las elecciones autonómicas, el recurso del PSOE ante el TSJA por el Pleno de ayer y la gran fragmentación del Gobierno de Llosa hacen que la construcción del monumento sierense a la inestabilidad política siga adelante. Y a tres turnos.

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