Grullos (Candamo),
Lorena VALDÉS
«Lo que más duele es que se ha jugado con los sentimientos de la gente». Así se refirió ayer el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, a los autocalificados obispos surgidos en Asturias en los últimos días: Christian Lambert, que ha actuado en Gijón y Villaviciosa como obispo de la Sociedad Católica Romana del Papa León XIII, y Antonio López de Mingo, que ofició varias misas en el concejo de Piloña y presidió la procesión del pueblo de Robléu de Cerecea. «No son obispos católicos», sentenció Sanz tras participar en la misa con la que se inauguraron las obras llevadas a cabo en los últimos meses en la iglesia de Grullos (Candamo).
El Arzobispo elogió al párroco Luis Fueyo, que hoy hace 61 años que se ordenó sacerdote, por el esfuerzo realizado para llevar a cabo las mejoras en el templo. «¡La iglesina está preciosa! Detrás de este hombre hay un pueblo que lo reconoce como padre», afirmó Sanz. Él presidió una ceremonia que contó, además, con la presencia del vicario episcopal de Oviedo-Centro y párroco de San Francisco de la Tenderina, Alberto Reigada, del vicerrector del Seminario Metropolitano, Diego Macías, natural del concejo de Candamo, así como de un buen número de sacerdotes que quisieron arropar a Fueyo en un día tan especial. «¡Hemos llegado a la meta!», comentó orgulloso el párroco a sus fieles durante la homilía.
En los últimos cinco meses se ha llevado a cabo una importante reforma en la iglesia de Grullos. Se cambió el tejado, se puso pavimento en la sacristía y en la tribuna, un nuevo tillado en el cabildo, se renovó la instalación eléctrica, se llevó a cabo la electrificación del campanario y se pintaron el interior y el exterior del templo. En total, la inversión ascendió aproximadamente a 50.000 euros que se sufragaron gracias al esfuerzo económico de los vecinos de la parroquia, a una partida del Arzobispado, a donativos de gente de afuera y ayudas de entidades bancarias.
Hacía más de dos décadas que en la parroquia candamina no se realizaba una reforma de esta envergadura. «Confiamos en que ésta sea como mínimo tu penúltima intervención», le comentó el Arzobispo al párroco, que a sus 86 años agradeció el esfuerzo realizado por todos para lograr este lavado de imagen de la iglesia, así como el sacrificio de sus compañeros por estar presentes en la inauguración.
Tras la misa, que contó con la música de las Hermanas de Lumen Dei, se celebró la procesión del Santísimo Sacramento bajo palio, por los alrededores del templo, en la que los participantes pudieron admirar las alfombras florales realizadas con esmero por varias mujeres con motivo del Corpus.
Una vez concluidos los actos religiosos, los voladores anunciaron que Grullos estaba ayer de fiesta y todos los asistentes disfrutaron de un pincheo en el que muchos fieles aprovecharon para saludar al Arzobispo. A los más tímidos, su párroco les animó a hacerlo. «Acercaros a saludarlo, que no muerde», bromeó Fueyo. Sanz se mostró especialmente cercano con los mayores así como con los niños que participaron en la misa. «Dios está en la iglesia de Grullos», concluyó el Arzobispo.
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