Santolaya (Cabranes),
Mariola MENÉNDEZ
La de Cabranes es la única botica asturiana, y una de las 34 del país, que participa en el primer proyecto de investigación de «Movidas Rurales» que promueve la Sociedad Española de Farmacias Rurales. Este establecimiento ya formó parte de un programa de dermatología a distancia y ahora recoge datos de pacientes que toman fármacos que contienen sales de hierro para determinar los errores más habituales a la hora de seguir el tratamiento.
La mayoría de las personas que toma estas medicinas lo hace para combatir casos de anemia. «Es muy habitual en ancianos y en mujeres con periodos muy abundantes», apunta el famacéutico cabranés Francisco López-Sela, quien agrega que el interés de este estudio reside en que «las sales de hierro tienen bastantes efectos secundarios. Generalmente son problemas gástricos, estreñimiento y diarrea», aunque el hecho de que la mayoría de los pacientes tome protectores de estómago, al estar polimedicados, dificulta asociar estas reacciones con el tratamiento férrico.
López-Sela añade que otro punto de interés radica en estudiar las interacciones con alimentos como la leche, medicamentos que contengan calcio o magnesio, algunos antiácidos, el café y el té. La razón es que contienen «iones que captan el hierro y provocan que se absorba menos». Otro error habitual a la hora de tomar sales de hierro es administrarlo con las comidas, cuando lo idóneo es hacerlo una hora antes o después. Se recomienda tomarlas con zumo de naranja porque la vitamina C aumenta la absorción del hierro.
El boticario cabranés se sorprende porque, de todos los clientes entrevistados, «casi nadie toma el tratamiento con zumo y sólo una persona lo hacía bien al cien por cien».
Otra de las justificaciones de esta investigación es que «casi no hay estudios sobre el uso» de estas medicinas. López-Sela está satisfecho con la colaboración de los cabraneses para realizar la encuesta.