Villaviciosa

La crisis, mejor con fruta

El aumento del cultivo de frutales llena un curso del Serida sobre injertos, que permiten que el árbol produzca más rápido y garantice la calidad de la cosecha

21.03.2014 | 01:51
Juan Carlos García Rubio, explicando cómo realizar un injerto ayer en Villaviciosa.
Juan Carlos García Rubio, explicando cómo realizar un injerto ayer en Villaviciosa.

El interés por el cultivo de frutales va en aumento desde hace unos tres años, incentivado por la crisis económica, y se traduce en una mayor asistencia a cursos de formación como el que ayer impartió en Villaviciosa el técnico del Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida) Juan Carlos García sobre el injerto.

Lisardo Riera, de Langreo, cultiva frutales, por lo que se apuntó a esta jornada con la intención de "perfeccionar", pues es una técnica que se aprende de los abuelos, asegura. Destaca que "se puede injertar de mil maneras y prácticamente todos los árboles, hasta el nogal". Víctor Álvarez viajó desde Colombres con el interés de mejorar sus injertos en cítricos y avellanos. "Quiero que los avellanos produzcan avellanas de calidad porque la mayoría son silvestres. No tenía mucha idea y aprendí cómo hacerlo", asegura.

Destaca que con los injertos, frente a la semilla, el árbol produce antes y con la garantía de reproducir las características de la fruta que deseas. En busca de consejos para mejorar el resultado de su cosecha también acudió Rafael Fernández, de Oviedo.

Pero, ¿qué es injertar? Es la unión de dos trozos de vegetal para conseguir una sola planta, aprovechando los caracteres beneficiosos de cada una de las dos partes. Por un lado, se aprovecha la calidad de patrones distintos de frutales que hay y tienen condiciones para adaptarse a distintos tipos de suelo y clima. Mediante los injertos también se consegue cultivar la variedad deseada.

¿En qué consiste el injerto? García lo explica: tiene dos partes. Por un lado, está el patrón, que es la raíz, que es la que permite anclar la planta al suelo. Por otra parte, mediante el injerto se pone a ese patrón la variedad que se quiere cultivar. Si esas variedades se hacen de semilla, nunca se conseguirán las mismas cualidades de la planta madre.

¿Y es sencillo realizar un injerto? Todos tienen su técnica. Es cuestión de práctica, pero sí es importante cumplir una serie de cuestiones técnicas, destaca Juan Carlos García Rubio. Las dudas más habituales que surgen son los tipos de injerto que se adaptan mejor a cada especie y la compatibilidad entre ambos. El técnico del Serida pone como ejemplo que el manzano y el peral no son compatibles. Por lo general, el mismo género y la misma especie suelen serlo, aunque hay excepciones. "Todas las plantas se pueden injertar, unas más fácil que otras, pero según las especies, les viene mejor uno u otro injerto".

¿Qué se consigue con esta técnica? Cultivar la variedad que se desea transmitiendo las características idénticas de la planta madre, que las da el injerto, no el patrón. Éste influye en otros parámetros, apunta García.

Además, se logra cambiar la variedad en árboles ya en cultivo para no tener que cortar la planta. El árbol ya se tiene y de esta forma, en poco tiempo ya estará produciendo. El monitor de la sesión, celebrada en la Escuela de Agricultura de Villaviciosa, pone como ejemplo el cerezo, que no se da en suelos de caliza, pero si se injerta sobre un patrón que se adapte bien a este tipo de terrenos, como es el cerezo de semilla "pruma avión", sí crecerá. La unión de los injertos se realiza con materiales plásticos para aislar de aire y agua a la zona afectada.

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