Aprendiendo a podar

La jornada del Serida sobre cuidados de invierno a los pumares reúne a 200 participantes e incrementa el número de jóvenes

13.02.2015 | 05:35
Enrique Dapena explica cómo podar uno de los pumares de la plantación experimental del Serida.

Unos doscientos interesados en la poda y los cuidados de invierno en los pumares participaron ayer, en Villaviciosa, en la jornada técnica anual que desde hace más de dos décadas organiza sobre este asunto el Servicio Regional de Desarrollo e Investigación Agroalimentaria (Serida). Cada vez son más los jóvenes que asisten porque también están aumentando los que tienen inquietudes con respecto a este cultivo.

Pilar Cerra, de Ribadesella, puso en marcha su plantación el año pasado. Para ella es un complemento a su economía. "Aquí te explican cómo actuar y si no tienes ni idea, coges alguna noción", destacó.

Para Álvaro Santa Cruz, también de Ribadesella, plantar una pumarada es una opción profesional, y prevé hacerlo el año que viene. Por eso participó en la jornada de ayer, con la intención de asesorarse también sobre los cuidados previos al cultivo.

Tras las lecciones teóricas que el responsable del programa de Fruticultura del Serida, Enrique Dapena, impartió en el teatro Riera, la formación continuó en la plantación experimental, donde la mayoría confiaba en poner en marcha lo aprendido.

Dapena aprovechó para informar a los alumnos sobre los resultados de los ensayos que han venido realizando en dos fincas con distintos tipos de vigor y cinco portainjertos, pues el crecimiento es diferente en función de las variedades y de los mencionados portainjertos.

Además, han estudiado los efectos en la fertilización y del mantenimiento de línea y su repercusión sobre las nuevas plantaciones.

Una de las conclusiones más destacadas de estos ensayos es el trabajo a la carta en función del suelo, explica Dapena. Arguementa que una mayor profundidad de suelo y de fertilidad requieren variedades vigorosas y portainjertos de vigor medio. Sin embargo, terrenos de ladera y suelos menos fértiles precisan variedades también menos vigorosas, pero con partainjertos que lo sean más para conseguir el desarrollo óptimo del árbol.

La jornada de ayer se centró en la poda porque es una de las labores claves y un cuidado fundamental del invierno, ya que permite "conseguir la estructura y configuarción más adecuadas" del pumar. No obstante, se abordaron otras cuestiones, como los tratamientos fitosanitarios.

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