Tazones pesca turistas por San Roque

La afluencia de visitantes dio lustre a la procesión de la localidad maliayesa, seguida por cientos de fieles

17.08.2015 | 04:48
Un grupo de rederas precede a las imágenes de San Roque y de la Virgen, en la procesión de ayer.

San Roque es una cita festiva ineludible en el verano de Tazones (Villaviciosa). Y a ella son muchos los que acuden incondicionalmente en cada edición. Es el caso de Celeste González Rebollal y Daniel Pérez, y ahora de su hija Ceide, de dos años. Apuntan que para ellos es una "tradición", pues vienen "todos los años a las fiestas del pueblo", explica Daniel. Ella es la tazonera y ambos están orgullosos de que su niña participe desde el año pasado en la procesión de San Roque, en la que se implican muchos de los críos del pueblo. "Yo salía alguna vez, pero no muchas porque antes no había tanta tradición como ahora de que participen los niños", apunta Celeste González. Ceide salió en la procesión acompañada de Sara Pereira, una nena un poco mayor que vive en Portugal.

La treintena de incondicionales de Quintueles y Quintes llegaron sobre las 12,45 horas, a tiempo para asistir a la misa de San Roque a la una en la iglesia parroquial. Tras la caminata, de unos 17 kilómetros, y visto que la iglesia estaba a rebosar y era difícil encontrar un banco libre, algunos prefirieron descansar fuera y ver la procesión. Rosabel de Arriba, Elisa Álvarez, Mercedes Menéndez y Antonio Balsa fueron de los valientes que peregrinaron hasta la villa marinera. Salieron a las siete de la mañana de Quintes y en Argüeru pararon "a comer un pinchín". El siguiente alto en el camino fue en la iglesia de Oles para rezar el rosario a la Virgen de la Salud.

Elisa Álvarez y Mercedes Menéndez destacaron que se habían animado a participar personas "de todas las edades: jóvenes y hasta de más de 80 años". Una vez alcanzada la meta, unos optaron por reponer fuerzas y comer una paella en el faro y otros, por uno de los muchos restaurantes del pueblo, con gran tradición gastronómica. Aseguran que "el camino es cómodo y se hace bien" a través de unos tramos que transcurren por la carretera y otros que van por caminos. "La penitencia ya la hicimos", bromeó Antonio Balsa disculpando que hubieran preferido descansar en un banco de la plaza que escuchar la misa de pie. Lo tenían bien merecido.

Tazones estaba de bote en bote, pues además de congregar a quienes participa de la fiestas se sumaron los turistas que visitaron el pueblo. Al mediodía era difícil encontrar un hueco para aparcar y hubo quien tuvo que dejarlo bastante lejos, a unos kilómetros. Los restaurantes del pueblo también "hicieron su agosto", porque quien más y quien menos algo consumió en Tazones. Este buen ambiente se percibe también en Villaviciosa, donde se ve bastante movimiento. Los festejos siguieron, por la tarde, con la procesión de la mar y quema del xigante, verbena y fuegos artificiales. Hoy hay sardinada y más fiesta por San Roquín.

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