Noreña, descalza ante el Nazareno

"Con tanta gente y un día tan guapo, imposible no emocionarse aquí", afirmó una devota del Ecce-Homo al término de la procesión, una de las más multitudinarias de los últimos años

21.09.2015 | 04:40
La procesión se dirige por el Camino del Peregrino hacia la ermita de la Soledad.

La procesión del Ecce-Homo congregó ayer a miles de personas en Noreña. La subida de la imagen del Cristo desde la iglesia de Santa María de Noreña hasta la ermita de la Soledad ha vuelto a tener un enorme poder de convocatoria, lo que vuelve a demostrar que este es uno de los acontecimientos religiosos con más aprecio en Asturias. Acuden a acompañar al Nazareno hasta la capilla personas de toda Asturias y algunas hicieron ayer el recorrido descalzas.

La imagen permanecía desde hace diez días en la iglesia, donde tuvo lugar la misa en honor del santo, oficiada por el párroco de Noreña, Pedro Tardón, y cantada por el Orfeón Condal. La misa, como es tradición, se escuchó por megafonía en todas las calles de Noreña, cuyos balcones aparecieron adornados con banderas de España y de Asturias y también con estampas del Nazareno.

Cerca de una hora más tarde, los costaleros sacaron la imagen del templo para colocarla en las andas, para dar comienzo a la procesión. Delante de la imagen, caminaban, ataviados con casullas moradas, numerosos miembros de la Cofradía Jesús Nazareno Ecce-Homo, de Noreña, que cada año mantiene viva la llama de la devoción por el santo, y se encarga de cuidar la imagen y la capilla.

Como es costumbre, muchos de los devotos, tanto los que participaron en la procesión como los que esperaban su paso, portaron velas encendidas Otros muchos llevaban medallas o estampas religiosas. Y se volvieron a ver personas, sobre todo mujeres, que caminaron descalzas a lo largo de todo el recorrido. Por la megafonía se escuchó en todo el recorrido el vía crucis.

"Yo creo que esta procesión es diferente a las demás; en otras la procesión pasa y hay gente que mira, pero aquí es como si la viviera todo el pueblo, con gente en los balcones, y la megafonía, y las banderas, es muy emocionante". Así explica Begoña Ortiz, asidua de la fiesta del Ecce-Homo, cómo se vive la celebración religiosa en la villa condal.

La procesión partió de la calle de la iglesia y se detuvo en la plaza Eulalia del Busto, para asistir a una traca que se encendió en la calle Silvestre Rionda. El Cristo y los fieles continuaron hacia abajo por la calle Fray Ramón hasta el quiosco de la música, donde estaba esperando la banda de música de Noreña. Justo frente al quiosco, la imagen se detuvo y la banda interpretó el himno de España.

Tras la imagen del santo, además del párroco y otros religiosos, caminaron numerosas autoridades, entre las que se encontraban la alcaldesa de Noreña, Amparo Antuña; el alcalde de Llanera, Gerardo Sanz, y la concejala de Cultura de Siero, Aurora Cienfuegos.

Seguidamente, la procesión continuó hacia la plaza de La Cruz y ascendió por el Camino del Peregrino hasta la capilla de la Soledad. Una vez allí, la imagen del Nazareno quedó depositada para permanecer hasta el año que viene, cuando, de nuevo, se vuelva a bajar en procesión a la iglesia de Santa María para presidir la novena.

El sol lució en todo su esplendor a lo largo de toda la jornada, lo que ayudó a que la fiesta fuera más lucida. "Con tanta gente y un día tan guapo es imposible no emocionarse aquí", decía Aurora Guillén al final de la procesión.

Muchos devotos presentaron sus ofrendas al Cristo una vez concluida la procesión, o dejaron velas encendidas en la capilla. Concluyó así la parte más devota de la fiesta, que continuó toda la jornada con actividades deportivas, música, teatro y una gran verbena.

La fiesta continúa hoy con el reparto del bollo y el vino y la comida campestre en el parque de los Riegos.

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