Aurelio Viña: "No me desvinculo de la Pola, os llevo en el corazón"

Los fieles despiden con un aplauso al religioso, jubilado, que se traslada a Gijón

13.10.2015 | 03:24
Arriba, Aurelio Viña, sexto por la derecha, junto al obispo auxiliar de Madrid y varios sacerdotes de Siero y alrededores. A la izquierda, los asistentes a la misa ovacionan al homenajeado.

Los feligreses de Pola de Siero llenaron ayer los bancos de la iglesia de San Pedro Apóstol con un doble motivo. Por un lado, asistir a la misa del Pilar, y, por otro, despedir con una gran ovación al sacerdote Aurelio Viña, que después de 20 años de colaboración pastoral en varias parroquias sierenses se trasladará a Gijón a comienzos del mes de noviembre.

Viña es natural de San Martín del Rey Aurelio, pero lleva instalado en La Carrera desde hace medio siglo. Durante 35 años estuvo al servicio del arzobispado castrense y recorrió toda España acompañando a los ejércitos de tierra, mar y aire. Hace 20 años se jubiló y comenzó a colaborar con la labor pastoral de parroquias sierenses como San Esteban de Aramil, Santa Cruz de Marcenado y la de San Pedro Apóstol de Pola de Siero.

Es por esta colaboración por la que el párroco Sergio Martínez, en colaboración con el también sacerdote Manuel Suárez Peñalosa, organizó un homenaje aprovechando la asistencia la tradicional misa del día del Pilar por parte de los agentes de la Guardia Civil, con la que Viña tuvo una relación tan estrecha.

Dicha liturgia estuvo presidida por el obispo auxiliar de Madrid, el sierense Juan Antonio Martínez Camino, y contó con la presencia de numerosos sacerdotes de Siero y alrededores que luego participaron en una comida a la que también se sumó el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes.

El propio Martínez Camino aprovechó la celebración religiosa para agradecer al homenajeado su labor pastoral y defender la importancia de los sacerdotes para transmitir el mensaje de Dios. "Rezad a Dios para que nos mande más curas como Aurelio Viña", señaló el obispo auxiliar de Madrid, que tiró de humor para enaltecer las bondades del oficio de sacerdote. "No hay mejor oficio, ni siquiera el de guardia civil", comentó para arrancar sonrisas de complicidad de los agentes sentados en primera fila.

Del mismo modo, Martínez Camino destacó la labor realizada por Viña en sus 61 años de sacerdocio y especialmente en esta última etapa. "Ayudó en la Pola, en Marcenado, en Aramil y donde hiciera falta", recordó el obispo, para luego desearle suerte de cara al futuro. "Espero que siga lleno de juventud y fuerza para poder continuar ayudando", señaló el obispo.

Por su parte, Aurelio Viña agradeció el detalle de sus colegas, pero recordó que su traslado no evitará que siga visitando la zona con cierta asiduidad. "No pienso desvincularme de la Pola porque os llevo en el corazón", declaró el homenajeado, de 84 años, que mostró su intención de seguir ejerciendo de confesor de las monjas del asilo de la capital sierense, así como de mantener su colaboración con Cáritas parroquial.

Por otro lado, destacó que su traslado sólo supone "un cambio de arciprestrazgo" y por lo tanto se pondrá a disposición de la Iglesia para ayudar en las parroquias de la zona. "Me presentaré al párroco de allí y le mostraré mi total disposición a ayudar en lo que pueda", anunció el religioso.

Justo al final de la misa, el párroco de Pola de Siero, Sergio Martínez, tomó la palabra para comunicar que se había hecho una colecta para hacer un regalo al sacerdote, si bien finalmente se decantaron por hacerle dos, uno de ellos muy original. "Un regalo es nuestro afecto y cariño a su persona y el otro es un sillón, para que pueda reposar cómodo en su casa de Gijón", anunció Martínez, que no escatimó en palabras de agradecimiento al que fuera durante estos años uno de los principales colaboradores en los oficios de la parroquia.

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