Fallece el empresario noreñense Arturo Corujo, fundador de la cárnica El Chato

De 79 años, convirtió la firma en un referente del sector entre las décadas de los 60 y los 80

19.10.2015 | 03:56
Arturo Corujo, con su nieto Pedro Huergo, en una de las últimas instantáneas tomadas al industrial noreñense.

La centenaria industria cárnica de Noreña pierde a uno de sus referentes. Arturo Corujo Rodríguez, el empresario noreñense que fundó la cárnica "El Chato", falleció en la madrugada de ayer, a los 79 años de edad, a consecuencia de una dolencia cardiaca de la que había empeorado en las últimas semanas.

Arturo Corujo comenzó a trabajar en el sector en la sala de despiece que poseía su familia. Cuando él se hizo con las riendas del negocio, convirtió la sala en una fábrica de embutidos, que construyó en La Reguera, justo al lado de la sala de despiece. La fábrica, bautizada "El Chato" por ser ese el sobrenombre del patriarca de la familia, rápidamente se asentó como una de las principales industrias del pujante sector cárnico noreñense.

Durante las décadas de 1960 y 1980, El Chato fue un verdadero referente en la industria local. En aquel tiempo, mataban a los animales en el antiguo macelo municipal, y después de despiezarlas en sus instalaciones de La Reguera, preparaban productos elaborados de carácter cárnico, ámbito en el que fue una de las empresas pioneras.

Distribuían productos a diversas cadenas alimenticias, y entre sus productos quizás el más conocido, auténtico buque insignia de su producción, era el célebre lacón relleno de huevo y pimiento. Posteriormente, la cárnica El Chato se transformó en Chatoastur, aunque siempre mantuvo su sede en la Avenida de La Belga, en el barrio noreñense de La Reguera.

Personas que le conocieron y profesionales del sector cárnico local recuerdan a Arturo Corujo como un trabajador infatigable, una cualidad que también aprecian en su familia, algunos de cuyos miembros trabajaban con él en la fábrica e incluso continuaron su labor una vez que se jubiló, cuando pasó la dirección a su hija Piqui. Además, dentro del sector se valora su capacidad de innovación y de actualizar sus métodos de producción y su línea de productos, lo que le convirtió en un referente para las sucesivas generaciones que modernizaron la industria local. El funeral por su alma se celebra esta tarde en la iglesia parroquial de Noreña.

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