Muere a los 53 años Nacho Rodríguez, el poleso colaborador de Amancio Ortega

El sierense, que contribuyó de manera determinante a la expansión del imperio Zara, residía desde hace décadas en La Coruña, donde falleció

27.10.2015 | 04:06
Nacho Rodríguez.

José Ignacio Rodríguez Díaz, más conocido como "Nacho el de Pepón" o "Nacho La Coruña", falleció en torno al mediodía de ayer en Galicia a la edad de 53 años tras sufrir complicaciones de una enfermedad respiratoria. La noticia de su muerte corrió como la pólvora por la capital sierense, donde nació, creció y era muy conocido y querido.

Poleso de nacimiento, hijo del popular "Pepe el guardia", policía local durante muchos años, y único varón de seis hermanos, destacó por su creatividad y pronto fue reclutado por Amancio Ortega, fundador del grupo Inditex y considerado actualmente el hombre más rico del mundo, para ampliar su imperio. Algo en lo que contribuyó de manera decisiva como director creativo de las marcas Zara Kids y Zara Home.

Cuentan sus allegados que su relación con el empresario gallego era tan estrecha que era habitual que quedaran para tomar cafés o compartir tiempos de ocio. "Era su mano derecha, pues lo tenía en cuenta para todo", indican algunos de sus amigos, que siempre tenían abiertas las puertas su casa de Galicia, donde residia desde hace unos 30 años. "La casa de Nacho era la embajada oficial de la Pola en La Coruña", señalan.

Su popularidad fue una de las causas por las cuales fue designado pregonero de la fiesta de El Carmín en el año 2005. Oportunidad que aprovechó para confesarse como causante del comienzo de la tradición de pedir agua en el trayecto que va desde el "prau" de la fiesta hasta el centro de la capital sierenese tras la merienda del lunes. "Tuve mucho que ver, sino toda la culpa", declaró entonces.

Su vinculación con la Pola no terminó ahí ni mucho menos, ya que aseguran que eran habituales sus visitas a la villa, especialmente desde que hace unos años comprase un piso en la zona de la plaza del Parchís de Gijón. "Lo tenía decorado a conciencia, venía muy de vez en cuando y de paso visitaba a sus hermanas", explica un amigo de la familia.

Si su consideración entre los polesos era alta, no lo era menos entre sus compañeros de trabajo, que valoraban mucho su talento y dedicación. "Gente de la casa me contó que era muy respetado, que tenía muy buen gusto y que admiraban todo lo que había conseguido partiendo de la nada", apuntó ayer el cronista oficial de Siero, Juanjo Domínguez, todavía impactado por la trágica noticia.

La temprana muerte de Rodríguez fue sin duda el principal tema de conversación por las calles de la Pola durante la tarde noche de ayer. Muchos no daban crédito a las informaciones del deceso hasta que varios allegados a la familia, muy conocida también por la librería Pepona, propiedad de sus hermanas, confirmaron el fallecimiento.

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