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Estremecedor adiós a "Gume"

"Gracias por todo, te echaremos de menos", dicen en Lieres en el funeral del que fuera su párroco durante 33 años, presidido por el arzobispo de Oviedo

31.12.2015 | 03:46
Un grupo de sacerdotes porta el féretro de Gumersindo Moro, al finalizar el funeral.

La parroquia de Lieres despidió ayer al sacerdote Gumersindo Moro, fallecido este lunes a los 91 años de edad, con un emotivo y multitudinario funeral. Un oficio en el que se dejó notar la veneración que la feligresía sentía por quien había sido su párroco durante 33 años, hasta su jubilación en 2009.

El funeral, al que asistió una treintena de sacerdotes, estuvo presidido por el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, quien recordó con cariño los momentos compartidos con "don Gumersindo" en la casa sacerdotal de Oviedo, donde el que fuera párroco de Lieres pasó sus últimos años.

"Los años que yo llevo en Asturias, y conviviendo con él en la casa sacerdotal, a mí me llamaba la atención, gozosamente, la fiesta que me hacía cada que iba a visitarles, sin más ni más. Sin cita previa y sin más consigna que la de pasar un rato con un hombre, hermano mayor, a quien estabas aprendiendo a querer", relató Sanz, quien precisó que "en esta mañana de Navidad, en este tiempo litúrgico navideño, reconocemos en la vida de don Gumersindo a un hombre bueno".

El cariñoso recuerdo del arzobispo tuvo continuidad en la intervención de la feligresa Raquel Quidiello, que colaboró estrechamente con Gumersindo Moro durante sus años en Lieres. "Era un hombre sencillo, dialogante, amigo de Lieres. Sentía verdadera veneración por la Virgen de la Salud", relató Quidiello, con la voz cortada por la emoción.

La feligresa recordó las diversas distinciones con las que el pueblo sierense reconoció la labor de Moro, como la calle de Lieres que lleva su nombre y que da a la misma iglesia o la Medalla de Oro del concejo, concedida tras su jubilación. Unas distinciones impulsadas por el pueblo de Lieres, que pretendía reconocer así su labor pastoral y su calidad humana.

"Tanto es el amor que sintió por Lieres que quiso descansar eternamente en nuestro pueblo. Que Dios te bendiga y te tenga en su gloria. Cantaré eternamente las misericordias del Señor. Gracias por todo, te echaremos de menos, Gume", sentenció Raquel Quidiello, emocionada.

Con las palabras de la feligresa culminó el funeral. Acto seguido, los compañeros sacerdotes de don Gumersindo portaron su féretro hacia el cementerio parroquial, donde el sacerdote bueno que se ganó el cariño de los fieles de Lieres recibió cristiana sepultura.

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