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Naturaleza contra todos los males

"La demanda viene de gente mayor, y sobre todo mujeres", apunta la vendedora de hierbas medicinales del mercado poleso

03.02.2016 | 04:09
María José Dávila, ayer, en su puesto de Pola de Siero.

Ni manos de santo ni remedios mágicos. Las hierbas medicinales pueden considerarse un complemento para la mejora de la salud que, si bien cada vez son más populares gracias a la difusión de sus propiedades, la creciente demanda se limita a un segmento de mercado a un cliente muy determinado, que generalmente responde al perfil de mujeres maduras con diversos achaques.

Aunque pueda parecer una moda pasajera, lo cierto es que la recurrencia a estos productos naturales es más antigua que la propia medicina y prueba de ello es que siempre estuvo muy ligada a la figura de los curanderos. "Está muy vinculado a los remedios caseros", comenta María José Dávila, una vecina de Blimea que descubrió el mundo de las hierbas medicinales de la mano de su abuela "Rosina la Molatera" hace 30 años y ahora pone a la venta estos productos en el mercado semanal de Pola de Siero, entre otros lugares.

Dávila oferta entre 50 y 60 tipos de hierbas que adquiere en almacenes especializados y que tienen diferentes propiedades. Desde hierbas muy conocidas como la tila o la manzanilla hasta productos más desconocidos y ahora de moda como la chia, recomendable por su gran cantidad de fibra u omega 3, o la quinua, un vegetal cuya sustancia dicen que permite aliviar el dolor de huesos y aumentar la moral.

Estos son sólo algunos ejemplos de una amplia variedad de productos que tienen en común que surgen de la tierra y cuentan con informes favorables para combatir todo tipo de malestar, molestias y patologías. Tal es así que esta mujer tiene remedio para casi todo. Hipertensión, mala circulación, infección de orina, diabetes, gripe o nervios son algunos de los males que pueden ser tratados con la amplia gama de productos expuestos cada martes junto a la plaza cubierta de la capital sierense.

En la mayoría de los casos, el consumo de estos productos se realiza mediante infusiones, aunque también hay quien recomienda en algunos casos aplicarlos en las zonas afectadas u otras alternativas. Todo ello mediante un módico precio que, aunque no da garantías, sí anima al comprador a probar suerte para terminar con problemas que en ocasiones generan desesperación. "El precio de todos los tipos es de dos euros por bolsa", explica Dávila, que reconoce que su producto no tiene gran acogida entre los jóvenes. "No sé muy bien por qué, pero la demanda viene de gente mayor, y sobre todo mujeres", indica la vendedora.

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