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La Casa de los Hevia acoge una exposición única del maliayés José Luis Posada

La muestra reúne 17 colografías que representan parte de su última etapa

06.02.2016 | 04:41
José Medio, Laura Figueroa, Gladys Posada y Víctor Granda, familiares del artista, en la exposición.

"La ciudad herida" del artista maliayés José Luis Posada Medio, ya fallecido, llega a la Casa de los Hevia de Villaviciosa. Después de pasar por el Museo Evaristo Valle, de Gijón, ésta es la última oportunidad de contemplar en Asturias 17 piezas de la última parte de su obra. Su fallecimiento le impidió completarla.

Aunque Posada fue un "gran litógrafo", destaca el crítico de arte Francisco Zapico, también experimentó con éxito con las colografías, porque "hasta el final quiso aprender e investigar". Es una técnica de grabado que se desarrolló a mitad de los años 50, cuando aparecieron los pegamentos acrílicos que permitían unir y sellar materiales con rapidez, dureza y resistencia sobre planchas. "Supuso un replanteamiento fundamental en la concepción técnica y estética de la obra gráfica, dado que es muy versátil", dijo.

Este crítico de arte resume que la vida de José Luis Posada, que nació en Villaviciosa en 1929, fue "una vida de novela". Su familia tuvo que exiliarse a Francia cuando estalló la Guerra Civil española. Él tenía diez años. Pero fueron reclamados como ciudadanos cubanos porque tenían un tío en aquel país. Por eso cruzaron el Atlántico para asentarse en San Antonio de los Baños (Artemisa), donde Posada falleció en 2002. Era la Cuba de Batista cuando llegaron en 1940. La familia prosperó con un negocio de automoción.

La afición de Posada por el dibujo afloró siendo un niño. Fue caricaturista y colaboró con varias publicaciones. Además, fue coreógrafo. Cuando estalló la revolución cubana se decantó a favor de los revolucionarios, recuerda su amigo Francisco Zapico, que introdujo a los maliayeses en la obra de Posada, desconocida para muchos hasta ayer. "Era un hombre muy vital, energía pura, y tenía una ideología fuerte", le describe. En los años 90 recaló en Asturias. "Él solía decir que tenía un pie en la ría de Villaviciosa y otro en el río Ariguanago", de San Antonio de los Baños.

"La ciudad herida", dedicada a su amada Habana, es "una reflexión sobre los ideales perdidos, la revolución que fracasó", explica Zapico. Todas estas reflexiones que plasmó con destreza en su obra se pueden captar en la muestra colgada en la Casa de los Hevia, a cuya inauguración asistieron algunos de sus amigos, como el artista maliayés Pablo Maojo, y familiares. El arte villaviciosino estuvo representado por varios de sus maestros, como Pepe Cuadra, Guillermo Simón, Humberto Alonso y Santos Monestina.

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