Un comedor que alimenta la salud

Los padres interesados en matricular a sus hijos en el colegio Poeta Antón podrán ver cómo funciona su servicio de comidas

10.03.2016 | 04:06
Un grupo de alumnos de Primaria, el pasado martes, en el comedor escolar del colegio Poeta Antón de Candás.

Los escolares del colegio Poeta Antón comen sano. Más del 90 por ciento de los alumnos acude al comedor escolar y, día a día, coge fuerzas con una alimentación variada y saludable. "Las directrices de los menús son enviadas previamente al centro de salud de Candás", explica Raquel Rozas, secretaria del centro y responsable del proyecto que gestiona el comedor escolar. El colegio abrirá la próxima semana la matrícula para el próximo curso y lo hará organizando visitas para los padres interesados, quienes, por primera vez, podrán conocer el funcionamiento del comedor.

La pequeña Lluna de los Bueis se relame tras finalizar un plato de macarrones con tomate. Cerca suyo está sentado Pablo Benito, a quien, como no puede comer pescado de segundo, las cuidadoras le acercan un plato de lomo con patatas. Mientras, Paula Fernández, Hugo Berdasco y Claudia Campelo intentan pinchar con el tenedor uno de los canutos de pasta, que se les resisten. "Hoy tocan macarrones y les encanta; a veces hay más problemas, cuando tocan lentejas, por ejemplo", explica Benigno Expósito, director del centro, haciendo referencia al menú del pasado martes.

Los pequeños degustan verduras, cuatro o cinco piezas de fruta a la semana y, al menos, un plato de pasta, legumbres o patata. Dos o tres veces por semana también toca probar carne o pescado. "Y el postre siempre es casero", añade Rozas. Cada alumno paga 55 euros al mes por el servicio, es decir tres euros al día.

El comedor escolar está preparado para niños celiacos, diabéticos y de otras culturas en las que, por ejemplo, no comen cerdo. "Cualquier cosa que ocurra se informa a las tres cocineras (Valentina Álvarez, Mónica López y Teresa Martínez), que siempre tienen alternativas", explica la secretaria del centro, quien añade que el pan sobrante se usa como alimento de los animales e, incluso, hay persona que lo vienen a recoger cada mañana. Los productos que preparan Álvarez, López y Martínez diariamente son adquiridos en comercios y explotaciones agrarias del concejo.

Once cuidadoras trabajan en el comedor escolar, "que no es un catering", recalcan. A su vez, están apoyadas por un grupo de veinte voluntarios de Sexto de Primaria que "tienen su recompensa" a la hora de repetir plato en el comedor, por ejemplo, de pizza. Y entre plato y plato saludable, los pequeños adquieren conocimiento y aprenden a comer.

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