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Constantino Bada: "Jesús es un héroe, aunque no tenga rayos láser ni espada"

El sacerdote reivindica a Cristo y a San José en el pregón de la Pasión en Lugones

20.03.2016 | 04:24
Sobre estas líneas, Constantino Bada, ayer, durante la lectura de su pregón. A la derecha, el público que se congregó en la iglesia.

"La cosa comenzó de un modo inesperado un viernes 7 de abril del año 30, hace ya 1986 años, cuando un héroe sin rayos láser o espada, que es el protagonista de la mejor película de nuestra vida, un superhéroe que no vestía capa sino andrajoso manto púrpura de burla, fue coronado de espinas en una ciudad tres veces Santa". Así comenzó ayer el sacerdote Constantino Bada Prendes su singular revisión de la historia sagrada en el pregón con el que inauguró, en la iglesia parroquial de Lugones, las celebraciones de Semana Santa en la localidad sierense. Un pregón en el que el sacerdote usó un vocabulario cercano para reivindicar las figuras de Jesús y San José, y la propia condición cristiana.

Natural de Cardo (Gozón), Bada Prendes estudió e su juventud Filología y trabajó como intérprete, traductor y profesor de idiomas antes de ingresar, ya con 35 años, en el Seminario de Oviedo. Allí coincidió, precisamente, con el actual párroco de Lugones, a quien le une desde entonces una gran amistad.

Tras ser ordenado sacerdote en 2002, Bada Prendes pasó por varias parroquias antes de asumir en 2009 las de Monteana-Fresno y Poago, a las que añadiría posteriormente San Andrés de los Tacones. En paralelo, es profesor de Sagrada Escritura, Hebreo, Orígenes del Cristianismo y otras diferentes asignaturas en el Seminario Metropolitano de Oviedo.

Con ese bagaje, Bada Prendes es un buen conocedor de la historia sagrada, como dio muestra ayer cuando concretó su atractivo acercamiento a la historia sagrada, pero no sin antes reivindicar su condición de cristiano.

"En tiempos donde afortunadamente todos los puntos de vista han de ser tenidos en cuenta y todos los derechos defendidos, incluso algunos más bien tristes, qué tristes han de ser los derechos en cuya defensa se pone a morir a un indefenso niño no nacido, al que por negar se le niega hasta el mismo título de 'niño', el mostrar públicamente la fe en el único Dios de la vida parece ser curiosamente algo cada vez más controvertido", argumentó el sacerdote.

"Quizá deberíamos explicar a estos hermanos" continuó Bada, "que lo son, son hermanos, y así los consideramos, aunque no pertenezcan, ni quieran, ni comulguen con este rebaño. Deberíamos aclararles que para nosotros es imposible el no hacer pública nuestra fe porque la fe, si es fe verdadera, no se oculta, sino que se vive y se muestra. Aunque jamás se imponga, como hacen los talibanismos, yihadismos y laicismos radicales".

En este sentido, el religioso no eludió una referencia velada a la actualidad, como es el caso de la edil madrileña Rita Maestre: "Y es que ahora, por llamar, parece que se llama fe a cualquier cosa, y por defender se defienden hasta ideales tan rancios que llegan a impulsar a manipulados jóvenes a asaltar capillas mientras los que azuzan se quedan, seguros, en un segundo plano. Bueno, o los pillan en un primer plano indeseado y así, sin esperarlo, son condenados".

Frente a estas movilizaciones, Bada reivindicó la historia de Jesús, y también la de su padre, cuya onomástica se celebraba ayer.

"Vivía muy cerquita de la casa de los padres de María, a escasos metros, un poquitín más arriba, en aquel pequeño villorrio de Nazaret en Galilea. Su hogar era sencillo pero digno. No en vano su profesión de tekton, artesano de la piedra y la madera, le cualificaba de modo especial para la construcción y la carpintería. Aunque los evangelios apócrifos y leyendas posteriores le retrataron como a un anciano protector, seguramente era joven, muy joven y muy enamorado de su aún más joven vecina 'Myriam'", retrató Bada.

El sacrificio de Jesús y, antes, el de su padre José, que tuvo fe para creer a su esposa embarazada antes de consumar el matrimonio, son los modelos de cristiandad que reivindicó en su pregón el sacerdote, en una lectura que concluyó con una exclamación: "¿Os dais cuenta? ¡Pero qué grande es ser cristiano!"

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