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El peregrino de más edad cuelga las botas

"Hay que estar activo física y mentalmente", asegura Luis Berges, que recorre su última ruta jacobea a sus 91 años

02.04.2016 | 04:21
Esteban y Luis Berges, a su paso por el concejo de Grado, en el Camino Primitivo.

"Ellos se lo pierden". Luis Berges tiene muy claro que la edad no es óbice para realizar el Camino de Santiago. Prueba de ello es que a sus 91 años tiene el récord de ser el peregrino de más edad en pasar por el albergue de San Juan de Villapañada (Grado). Hoy ya se encuentra cerca de Santiago de Compostela, en el que dice, es su último Camino.

Berges partió de su Jaén natal el pasado 23 de marzo junto a su hijo Esteban, de 49 años. "No podía aventurarme solo, estoy limitado con la vista y el oído y si no llega a venir conmigo me habría perdido ochenta veces", comenta. Aunque su experiencia como montañero durante toda una vida y como peregrino desde 2000 le dan un aprendizaje más que suficiente.

"No se puede parar, hay que estar activo y no sólo física, sino también mentalmente", precisa. Esa es la clave para afrontar los más de 300 kilómetros que separan Oviedo de la capital gallega siendo un nonagenario. En su haber tiene casi todas las vías que llevan a Compostela, como el Camino Francés o el Sanabrés, e incluso la vía de la Plata de Sevilla a Oviedo. "El Francés es como un centro comercial comparado con éste". Sólo le falta la ruta de la costa, aunque dice que es para señoritos: "apenas hay albergues y hay que ir de pensión o casa rural y es muy caro, al menos para mí".

En la primera etapa del Camino Primitivo, de Oviedo a Grado, se encontró "un paisaje precioso". Y ahora que ya ha pasado los tramos más complejos de la Asturias occidental reconoce que la vía Primitiva no es para cualquiera: "Todo el mundo no se puede meter aquí y menos siendo un inexperto de la montaña, hay muchas subidas y lo pasarían muy mal", advierte a sus 91 primaveras. Una dureza que reconoce que le encanta, así como el paisaje, que define como un escenario de grandeza. No va a Santiago con fines religiosos, pero sí espirituales y muy íntimos. "El Camino da alimento espiritual, es un recorrido interior y así lo experimenté la primera vez y lo sigo sintiendo igual", afirma. Hoy estará a las puertas de Santiago, de nuevo en el monte do Gozo para buscar aquello que tiene dentro. Y con cada paso va dejando huellas de ejemplo en el Camino: nunca es tarde para hacer nada y nunca se es viejo para disfrutar de la vida.

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