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El recorrido

Caprichos de agua en el río Agüeira

09.04.2016 | 06:53
A la izquierda, casas en A Coba. Sobre estas líneas, una pista forestal en el camino. A la derecha, construcciones tradicionales en el recorrido.

Las cascadas fluviales que surgen sobre el río Agüeira, en las agrestes tierras de Los Oscos, sólo se ven cuando la lluvia aparece en cantidad generosa. Se ubican debajo del pueblo de Nonide, perteneciente a Santa Eulalia de Oscos, y están cercanas a enclaves que merece la pena visitar y pasear con calma, como la aldea deshabitada de A Coba, también perteneciente a Santa Eulalia.

La primavera, el momento ideal. Para poder ver las impresionantes cascadas del río Agüeira hay que ir después de varios días de lluvia, a ser posible en primavera, desde mediados de abril a finales de mayo, cuando la vegetación esta en todo su esplendor, para poder disfrutar de los maravillosos matices que nos presenta toda la flora en la ribera y laderas del río Agüeira. De todas las maneras, merece la pena acercarse a este rincón olvidado de los Oscos para disfrutar del pueblo abandonado de A Coba.

Salida de San Martín de Oscos. Tomamos como punto de partida San Martín de Oscos. Atravesamos la plaza, cruzamos el puente que tenemos después de la iglesia y, al lado del hórreo de la Casa del Curón, cogemos el desvío a la izquierda, que nos lleva a Villarquille. Desde Villarquille una carretera comunica con A Coba, a 9 kilómetros de San Martín.

Caminos empedrados. A Coba es una pequeña aldea típica de Los Oscos, con arquitectura tradicional, surcada por caminos , que impacta por su enorme belleza. Una vez en el pueblo nos dirigimos hacia el río Agüeira, a través de un bonito camino, que al principio esta emparrado y empedrado, que desciende hacia el cauce, a la vera de un estrecho y rústico puente de madera, desde donde podemos admirar un molino de tres muelas y contemplar la confluencia del río Allonca o Alumbreira de Folgosa con el Agüeira, a la sombra de alisos y fresnos. Una vez visitado este entorno, regresamos por el mismo camino a la aldea, habiendo recorrido casi 900 metros entre ida y vuelta en cerca de 15 minutos.

A través de Penedo. Desde la aldea seguimos por la carretera de acceso a la misma, pasando junto a la aldea, casi abandonada, de Penedo. Seguimos hasta que nos encontramos un cruce a la derecha. Es en este punto desde donde tenemos una de las mejores vistas de las dos cascadas que descienden por dos pendientes barrancos totalmente cubiertos de vegetación, que en la época de lluvias de otoño nos proporcionan un espectáculo inimaginable, con multitud de contrastes y colores, que hacen que merezca la pena desplazarse hasta este recóndito lugar sólo para contemplarlas.

Ruinas y una antigua era de trilla de cereal. Abandonamos la carretera, siguiendo las marcas del PR y del GR 109, para seguir por la pista que nos conduce hasta la aldea abandonada de A Coba. El lugar, con un encanto especial, se sitúa en un pequeño collado encima de uno de los meandros que conforma el río Agüeira, donde podemos visitar las ruinas de la capilla y la antigua era, utilizada para desgranar el cereal. Debemos seguir las marcas del GR que transita por el sendero que sale a la entrada a la derecha.

De bruces con los meandros y los saltos de agua. Una vez pasada la era, debemos continuar unos 500 metros, para disfrutar en todo su esplendor de los meandros que conforma el río y las dos cascadas descendiendo por la ladera de enfrente.

Ferreira, a otros cuatro kilómetros . Al cabo de un corto trecho, vemos las casas de A Coba situadas en un pequeño collado, a modo de guardianes de la zona, y podemos disfrutar de las hermosas tonalidades que proporciona el bosque de ribera, a orillas del río Agüeira. Éste es el lugar donde debemos dar la vuelta, a no ser que queramos continuar un poco más e introducirnos en un bello robledal o, llegar hasta Ferreira, que se encuentra a unos cuatro kilómetros. El Agüeira es el principal río del concejo y atraviesa el suelo de Santa Eulalia en dirección noroeste-suroeste. A él vierten sus aguas el Barcia, que sirve de límite entre Villanueva y Santa Eulalia, y el río Murias, donde se ubica la catarata de Seimeira.

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