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Vacas prehistóricas pastan en Teverga

Una pareja de neouros, la recreación genética del antepasado salvaje del ganado bovino, llega al Parque de la Prehistoria, donde exhibe su carácter huraño

16.04.2016 | 06:18
Julio García, guía del Parque de la Prehistoria, ayer, junto al cercado de los neouros.

La familia del Parque de la Prehistoria de Teverga crece. El recinto recibió el pasado jueves una pareja de neouros o uros de Heck, el antepasado de las vacas, que se podrán ver desde hoy. Los neouros se suman a las parejas de bisonte y caballo Przewalski que viven en el recinto y que están dibujados en los yacimientos arqueológicos y pinturas rupestres de toda Indoeuropa, muchas de las que recrea el equipamiento. El objetivo es crear un centro de cría de estas especies prehistóricas.

El macho tiene año y medio de vida y es originario de Bélgica y la hembra cuenta con un año y procede de Atapuerca (Castilla y León). Ambos son ariscos, aunque la hembra es la que más marca el territorio. De hecho, hace apenas unas semanas tuvieron que devolver una hembra que ya había llegado al parque desde Holanda "porque tenía un comportamiento tremendo, al ser ya adulta, y se decidió devolverla por seguridad", explica Fernando Morán, de la asociación Centro del Bisonte Europeo (EBCC) en España.

Según precisa el experto, la pareja de neouros será más moldeable al ser jóvenes: "Cuando se hagan al espacio y a su cuidador mejorará el carácter y así podremos realizar los saneamientos anuales". El carácter huraño de los neouros está íntimamente ligado a su recreación en los años treinta del pasado siglo, cuando los nazis decidieron recuperar la especie con el objetivo de recrear los montes primigenios donde cazaba la supuesta raza aria que defendía el régimen. Los uros, el antepasado salvaje de las vacas, estaban extinguidos desde el siglo XVII.

Con el auge del nazismo, los genetistas y hermanos Lutz y Heinz Heck, de ahí el sobrenombre de la especie, mezclaron los rasgos genéticos de las razas bovinas más esquivas de Europa, incluyendo el toro de lidia, para conseguir un animal parecido a los uros de la prehistoria. Y lograron mantener un grado de salvajismo similar al de los uros. "Había muchas descripciones históricas, romanas y medievales, y también se encontraron cuerpos congelados y fósiles que permitieron saber su tamaño y características", comenta Morán.

Los uros poseían cuernos de color blanco en la base y negro en las puntas, con forma de lira, y su altura media podía llegar al metro y setenta centímetros en los machos. En el pelaje destaca una capa de color oscura y uniforme, con una banda de pelo ligeramente más claro que se extiende por el dorso, desde la nuca a la cola, y el pelo de la frente, de color pardo aleonado.

Por otro lado, el Parque de la Prehistoria espera, quizás, un nuevo miembro en la familia de animales. Según detalla Morán, la hembra de bisonte ha parado el celo y puede que esté preñada. Asimismo, "Astur", la primera cría de la pareja que nació el año pasado, será enviado a los Pirineos porque ya tiene enfrentamientos con su padre.

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