08 de junio de 2016
08.06.2016
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La contaminación de la ría maliayesa empeora a consecuencia del calor

Los mariscadores, que repueblan el estuario con 60.000 almejas, lamentan que sigue habiendo una "baja densidad" de moluscos

08.06.2016 | 04:26
José Estrada echa las semillas de almeja en el lecho de la ría mientras Ángel Fernández prepara el sustrato con un rastrillo.

En la ría de Villaviciosa crecen desde ayer 60.000 nuevos ejemplares de almeja fina que se encargaron de sembrar los mariscadores y con los que el Principado repuebla el estuario, cerrado al marisqueo desde hace más de cuatro años por contaminación bacteriana. Desde 2006, la Consejería de Desarrollo Rural y Recursos Naturales, a través de la Dirección General de Pesca Marítima, ha liberado dos millones de ejemplares, que proceden del Centro de Experimentación Pesquera, ubicado en Castropol. Tienen, aproximadamente, un año y una talla de 8 a 14 milímetros.

Así y todo los ánimos siguen bajos. El responsable del departamento de Acuicultura de la Dirección General de Pesca Marítima, Pepe Carrasco, reconoce que los últimos análisis han dado peores resultados. Explica que suele ocurrir "a medida que empieza a calentar el agua y hay menos lluvias", porque aumenta la concentración de la bacteria É.coli. En los últimos meses, el 80% de las análiticas eran adecuadas porque no superaban el límite de los 4.600 É.coli por cada 100 gramos de carne de molusco, pero ahora ese porcentaje ha bajado al 70%. Para volver a pescar tiene que haber "un grado de cumplimiento del 90%", detalla.

Así que los mariscadores, que cada vez son menos, están desmoralizados después de más de cuatro años cruzados de brazos. Sólo pueden pescar cebo y se quejan de la fuerte competencia que les están haciendo los pescadores deportivos, que ahora pueden capturar hasta 250 gramos y se están quedando con clientes, denuncia José Estrada. "Sigue habiendo poca cantidad de almeja y de navaja. Hay de distintos tamaños, pero la densidad es baja", lamenta Andrés Pérez. Agrega que, más que la contaminación por É.coli, les preocupan "otras sustancias que se vierten a la ría", que no es la primera vez que arrasan las poblaciones de moluscos. "La ría tiene que mejorar, mucha gente vive de ella, aunque cada vez menos", afirma el guardapesca, Iván Rebollar.

Mientras la situación mejora, el Principado ha puesto en marcha tres parques de seguimiento de repoblación para ver la evolución -crecimiento y supervivencia- de las almejas, realizando muestreos bimestrales y dejando la malla de protección durante un año. Además, se sembró en otros 40 metros cuadrados para que las almejas se distribuyan por el resto de la ría, explicó Carrasco.

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