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Menor-Corroto: "Alfonso III reforzó Asturias por temor a los ataques vikingos"

El historiador ofrece en Noreña una charla sobre los temidos guerreros

26.06.2016 | 05:50
Por la izquierda: Alexander Prosenkov, Pelayo Megido y Pelayo Menor-Corroto degustan hidromiel.

Los vikingos, los míticos marinos y guerreros nórdicos, reviven en Noreña. La Casa de Cultura acogió una velada temática organizada por la asociación InfoNoreña en torno a este pueblo y sus incursiones en Asturias durante el siglo IX, que se articuló en torno a una conferencia del historiador noreñense Pelayo Menor-Corroto Eiris y que culminó con una recreación de lucha y combate del grupo de recreación "La Guardia" y con una degustación de hidromiel, bebida vikinga por excelencia.

En su conferencia, Menor-Corroto hizo un recorrido por las fuentes que documentan las dos incursiones vikingas en Asturias. "La primera fue en 844. Las crónicas dicen que era una flota que había atacado París y que llega a Gijón. Pero no atacan la ciudad, no les interesó, y siguieron por la costa hasta el faro de Brigantia, la torre de Hércules", relata el historiador.

Siguiendo el relato de las crónicas, hasta allí les siguió el rey Ramiro I, que habría vencido a los vikingos en batalla. "Los primeros testimonios que tenemos apenas reseñan el ataque. Pero las crónicas alfonsinas dan mucha información, aunque no podemos tomarlas al pie de la letra. Estiman la flota vikinga en unas sesenta naves, aunque es muy difícil que una flota así hubiera llegaron hasta nuestras costas. En todo caso, las naves que sobrevivieron habrían seguido avanzando por la costa, hasta llegar a Sevilla", explica Menor-Corroto.

Doce años después, en 856, el reino de Asturias sufriría un segundo ataque vikingo. "El reino no estaba preparado, y los vikingos sitiaron Santiago de Compostela. La ciudad pagó tributo, pero los vikingos no levantaron el tributo y Ordoño mandó al conde Pedro tomar un ejército para repelerlos", relata Menor-Corroto. Don Pedro tendría éxito, logrando levantar el asedio, aunque el historiador advierte del peligro de tomar las crónicas al pie de la letra: "Hay que combinar esta información con fuentes arqueológicas".

El recuerdo de los ataques vikingos pesó en el reino durante décadas. Tanto que el hijo de Ordoño, Alfonso III "el Magno", decidió curarse en salud: "Alfonso III reforzó Asturias por temor a los ataques vikingos y a incursiones de otros pueblos, como los musulmanes. La torre vieja de la Catedral es un vestigio de esas defensas, como de hecho se dice en una inscripción en la que se alude a los piratas, y también los castillos de Gauzón y San Martín", explica.

Tras la didáctica conferencia, los miembros de "La Guardia" recreación histórica mostraron al público armas y armaduras de vikingos y astures en la época de las incursiones, así como técnicas de combate y duelo. Para finalizar, Alexander Prosenkov ofreció una degustación de hidromiel "Helheim", y los animosos asistentes se internaron en el reino de la oscuridad brindando, obviamente, por Odín.

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