03 de julio de 2016
03.07.2016
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IGNACIO GONZÁLEZ | Expresidente de la Sociedad Asturiana de Cardiología, ejerce en Siero

"No podemos luchar contra la genética, salvo con prevención"

"Las personas que quieran hacer deporte deberían hacer un estudio cardiológico, incluso los jóvenes"

03.07.2016 | 05:38
Ignacio González.

El cardiólogo ovetense Ignacio González tiene consulta en la Pola desde 1980, y su trabajo durante todo este tiempo lo ha convertido una referencia no solo en Siero y su entorno, sino en toda Asturias. Hasta finales del mes pasado presidió la Sociedad Asturiana de Cardiología.

-¿Por qué eligió la Pola?

-Por intuición. Mi padre era un médico muy conocido en Oviedo, Eduardo González Menéndez, y cuatro hermanos somos médicos. Oviedo estaba copado por mi padre y mis hermanos, y yo busqué otro sitio. Aquí había mucha caída, no había cardiólogos y los médicos de cabecera eran muy buena gente. En cierto modo, me tragué el orgullo, porque estando en mi familia para marcharte de Oviedo hay que tener cierta humildad.

-¿Se sintió bien acogido?

-Médicamente muy bien. Decían que hacía falta un cardiólogo. Es verdad que yo tuve el privilegio de haber nacido en la familia que nací, porque me facilitó muchas cosas, pero yo tuve entonces el planteamiento de pensar en que, en primer lugar, tienes la obligación aprovechar las oportunidades que te dan y, en segundo lugar, no olvidar nunca que la persona que tengo enfrente no las tuvo.

-La cardiología ha evolucionado mucho en tanto tiempo.

-Sí. Muchísimo. Yo voy a todos los congresos año tras año para ponerme al día. La actualización año tras año está ahí. Y la experiencia. Soy el especialista que más enfermos cardiológicos vi en Asturias. Pero tengo que decir que la Seguridad Social hace una cardiología magnífica en todos los hospitales de Asturias.

-¿En qué aspecto cree que ha evolucionado más la cardiología?

-Las técnicas son maravillosas. La ecografía, las prótesis, los muelles que absorbe el organismo y un largo etcétera. Y después está la prevención. Tener bien aconsejado al paciente en cuanto al ejercicio y la alimentación.

-¿Está en la mano de cada uno de nosotros el bienestar del corazón?

-Hay una cosa contra la que no podemos luchar, que es la genética. Si tu madre es hipertensa y tu padre es hipertenso, las papeletas que tienes de sufrir hipertensión son altísimas, y contra eso no sabemos luchar.

-Pero influirá la actitud de la persona para mejorar o empeorar.

-Sí, cuando hay una carga genética tienes que extremar al máximo las medidas de prevención. El tabaco, por ejemplo, es un enemigo. Recientemente estuve con Valentín Fuster, un cardiólogo eminente, que decía que la sanidad americana fracasó en la lucha contra la industria: el tabaco nos pudo, los alimentos con grasas hidrogenadas se mantienen y la polución no se frena. Entonces, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, generalmente, estamos autoagrediéndonos.

-Cada cierto tiempo aparece una noticia alarmista sobre un alimento que más tarde otra noticia contradice. La gente no sabe a qué atenerse.

-Sí, los huevos eran malos, y hace tiempo la grasa de las sardinas decían que también, y hoy se sabe que es muy sana. Es cierto, pero sí sabemos cosas que son buenas. Mejor pescado que carne roja, mejor vino tinto que refrescos. La cerveza con alcohol protege más cardiovascularmente que la que no lleva alcohol. Y los frutos secos crudos son muy sanos en general: los pistachos, las nueces...

-Seguimos sin seguir el consejo de desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un pobre.

-Lo que hacemos es todo lo contrario de lo que se aconseja. Tomas un café por la mañana y estás en hipoglucemia toda la mañana, comes como un bárbaro, una siesta, caminas un poco si caminas, te sientas en el sofá, cenas tarde, mucho y para la cama. Deberíamos desayunar fuerte, comer ligero al mediodía y cenar a las siete de la tarde para ir con la digestión hecha para la cama. Lo que es difícil de saber es si el grado de satisfacción que te dan las malas costumbres las compensa de algún modo.

-Después está la nueva afición al deporte intenso.

-Hay un estudio que confirma que un exceso de ejercicio a determinada edad es peligroso porque genera hipertrofia y fibrosis que generan arritmias malignas. La persona que quiere hacer deporte debe hacer un estudio cardiológico. Incluso los jóvenes para evitar muertes súbitas. La prevención es básica. Ahora la gente se está concienciando.

-¿Hacer deporte de joven influye a la hora de ponerse de adulto?

-Sí. Hay un mensaje de los que hacen deporte toda la vida que queda plasmado, y el abandono es recuperable. De todas formas, tiene que ser de una forma progresiva y bien llevada, no se puede pasar de la noche al día a hacer determinados ejercicios. Hay que ir adaptándose. Pensemos en el squash, que se prohibió en ciertos sitios porque era un matahombres.

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