03 de julio de 2016
03.07.2016
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El mar también tira en Noreña

"Aquí sabemos preparar muy bien otras cosas, aparte del picadillo", afirman los hosteleros, satisfechos con la respuesta de las jornadas del pulpo

03.07.2016 | 05:38
Por la izquierda, Geli Valdés, Carla Bobes, Manolita Hevia, Mari Valdés, María Isabel González y Montserrat Nuño comen pulpo en Noreña.

No sólo del cerdo vive el hombre en Noreña. Si no que se lo digan a los hosteleros locales que, sabedores de que el buen comedor quiere catar todos los sabores, buscan alternativas que satisfagan sus demandas como pueden ser las II Jornadas Gastronómicas del Pulpo que culminan este mediodía.

La idea del sector es que al menos una vez al mes los negocios aúnen sus esfuerzos para tratar de sacar a la gente a la calle. "Vemos que es un buen reclamo y cuando nos organizamos la gente responde", explica el presidente de la junta hostelera local, Moisés Cuesta, que ve muy importante dejar claro que la oferta culinaria local no se limita al cerdo. "Aquí sabemos preparar muy bien otras cosas", explica a la vez que anuncia jornadas del bonito y las setas en los próximos meses.

Una apuesta que es muy bien recibida por unos clientes que desde el viernes están respondiendo a la llamada de los responsables de los principales fogones de la Villa Condal. "Está buenísimo", comenta Geli Valdés mientras degusta un trozo de una tapa de pulpo en el restaurante La Tenería, donde el pulpeiro Marcos Ouro prepara con la envidiable técnica gallega unos tentáculos a feira.

A la iniciativa se sumaron nada menos que 16 establecimientos de distintos puntos de Noreña, si bien sólo media docena ofrecen el servicio de pulpeiro en directo y el resto centran sus esfuerzos en elaborar atractivos platos y tapas a base de uno de los productos del mar más demandados de la actualidad.

"Es una garantía y por ello apostamos por él en julio, que es un mes en el que la gente tiende a ir a la costa", sostiene Cuesta, que apoya su argumento en los buenos resultados que tuvo la primera edición de las jornadas el pasado otoño. "No eran unas fechas buenas y tuvimos mucha clientela", apunta.

Oferta de ocio

Un cebo en el que se dejan atrapar muchos de los incondicionales de las citas gastronómicas locales. "Solemos salir a comer de manera habitual, ya sea para la época del picadillo, los callos o el propio pulpo", explica la vecina Mari Valdés, que compartía mesa y mantel con un grupo de cinco amigas.

Sin embargo, no sólo el plato y los cubiertos sirven como revulsivo para los negocios locales, sino que también hay una apuesta por el ocio y la cultura que en este caso se centró en un espectáculo musical protagonizado por el artista Charlie Teibol, que desde el quiosco de la música se encargó de animar la tarde a visitantes y paseantes.

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