08 de agosto de 2016
08.08.2016

Tazones le pone arte

El leonés Gonzalo Prieto gana un certamen de pintura al aire libre en el que los 120 concursantes se mezclaron con los turistas en una mañana de mucho sol

08.08.2016 | 15:36
Arriba, Ángel Naves, de Oviedo, trabaja en su visión personal del pueblo. Sobre estas líneas, por la izquierda, la niña Cristina Uría, de Villaviciosa, ultima su obra; visitantes y turistas, que se ayer se mezclaban con los artistas, y Begoña Céspedes y Elisa Álvarez, con su profesor, Martínez García.

La obra de Gonzalo Prieto Cordero, de León, fue la que triunfó en el XXXVI Certamen de Pintura "Puertu de Tazones", que se celebró ayer en el pueblo maliayés y en el que participaron unos 120 artistas (40 en la categoría especial). El premio está dotado con 1.000 euros y trofeo. Los cuatro accésit de 500 euros -la novedad de esta edición es que se entregaron cuatro en lugar de tres- fueron Eduardo Pérez Baamonte, Rosa Manzano González, Raúl Gil Burés y Marina del Pozo Sánchez.

Los artistas se fueron colocando desde las diez de la mañana en alguno de los rincones con mayor encanto de la villa marinera para captar su atractivo. El ovetense Ángel Naves se estrenó en este concurso y lo hizo con su personal visión de Tazones, huyendo de los tópicos. "Quería hacer algo distinto, no tan de postal. Vamos a ver qué sale, todavía queda mucho trabajo", comentó mientras seguía perfilando su trabajo, con cierta influencia expresionista. Para huir del retrato típico de Tazones, con su puerto y playa, Naves optó por captar la esencia de sus casas, también muy peculiares y que reflejan la tradición marinera de sus gentes.

Begoña Céspedes y Elisa Álvarez, de Quintes, estaban encantadas no sólo con debutar en el certamen, también por disfrutar del entorno. Su profesor, el gijonés afincado en Quintueles, Martínez García, seguía de cerca y satisfecho el resultado de sus obras, aunque reconoce que "aprendes a base de estar pintando muchos años". Elisa Álvarez eligió para su pintura el singular puerto y playa del pueblo, mientras que Begoña Céspedes optó por "pintar de memoria" una pescadera tradicional, como aquellas que antaño iban vendiendo por los pueblos cazón y agujas. "Es una pescadera que tengo en la mente y le voy a pintar aquí unas sardinas y centollos", explicó. Pero no sólo disfrutó de la pintura: "Es un lujo estar aquí, en el centro de Tazones, pintando, con el ruido del mar, esta vista espectacular con este buen día. Es un lujo".

Unos metros más allá estaba la niña maliayesa Cristina Uría, de ocho años, que pintaba el paisaje mientras su madre le sujetaba la sombrilla, ayer tan necesaria. Acude a clases de pintura y dio muestra de lo aprendido. Apunta maneras porque ya ha ganado en varios concursos e fue con la idea de tener suerte también en éste.

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