09 de octubre de 2016
09.10.2016
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Los "Moscones de Oro", emocionados, hacen un canto al esfuerzo de sus abuelos

Beatriz Arias ensalza la lucha de su familia, refugiada en México, y Pablo Alonso achaca a la "ignorancia política supina" la marcha de los talentos

09.10.2016 | 04:32
A la izquierda, la mesa presidencial, con el consejero de Presidencia, Guillermo Martínez; el alcalde de Grado, José Luis Trabanco, y Claudio Menéndez.

Unos premios "Moscón de Oro" para los abuelos. La ceremonia de entrega de los galardones que otorga la asociación cultural "Amigos de Grado" estuvo marcada por el recuerdo de Beatriz Arias y Pablo Alonso, los premiados, a sus ancestros. Aquellos que en tiempos difíciles de guerra y posguerra en España trabajaron con esfuerzo para darles la formación que les ha conducido hasta el día de ayer, en el que los vecinos de Grado reconocen sus méritos profesionales. La filóloga mexicana experta en el español colonial y el físico moscón estuvieron emocionados, pero felices, durante toda la ceremonia.

Un galardón que recibieron con orgullo y que ambos dedicaron a sus raíces. "Dedico este premio a mi familia, aquellos que lucharon y que están en el olvido, aquellos que luchan diariamente y a los que en este momento han iniciado una pelea de la que no me cabe duda saldrán vivos", afirmó Arias, oriunda de Sama de Grado, aunque nacida en Ciudad de México. La premiada en categoría internacional, que recibió el premio de la Real Academia Española en 2015 por su estudio "Documentos públicos y privados del siglo XVI", recordó el esfuerzo de sus padres cuando emigraron a México como refugiados: "Mi padre, maestro de escuela, fue perseguido por sus ideas de izquierda y poseía una honradez y rectitud que es difícil de encontrar ahora. Mi madre es un roble, un carbayo celta, todo el amor y el sentido común emanan de ella". La doctora en Filología dedicó unas palabras en asturiano a sus antepasados para que "escuchen, que oigan que hay ruiseñores que cantan encima de los fusiles y que su voz perdura como su memoria".

También Pablo Alonso, investigador del nuevo material grafeno en la Universidad de Oviedo, dedicó el premio a sus padres, Gerardo y Mirta, y a sus abuelos, Edelmiro y Azulina, allí presentes. "Mis abuelos apenas pudieron ir a la escuela, como muchos otros de su época, la guerra civil y la posterior posguerra les privó de una infancia y juventud adecuadas. Sin embargo, superaron cuantas miserias apareciesen para que mis padres tuviesen la mejor de las formaciones, tanto en el ámbito académico como en lo que considero algo mucho más importante, en los valores morales".

Alonso también reivindicó a los científicos que trabajan en el extranjero por la falta de oportunidades en el país y pidió planes de futuro que permita su integración en el sistema productivo. "La explicación a tal sinrazón la encuentro, en mi humilde opinión, en una ignorancia política supina".

Arias fue glosada por su sobrino, Manuel Alejandro Torres, y Alonso por la periodista Paula Tamargo, aunque el texto fue leído por el cronista oficial del concejo, Gustavo Adolfo Fernández. Ambas glosas destacaron la humildad de los premiados frente a sus carreras profesionales. Además, estuvieron respaldados por el rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García; el académico Salvador Gutiérrez y el cónsul honorario de México en Asturias, Jesús Gutiérrez.

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