10 de octubre de 2016
10.10.2016

Rozaes, abrumado por el éxito de su feria, agota 500 kilos de figos en cuatro horas

Los vecinos tuvieron que realizar una incursión por los árboles locales para satisfacer la demanda de los visitantes

10.10.2016 | 03:44

Los figos de Rozaes cotizan al alza, y prueba de ello es el rotundo éxito de la feria celebrada ayer en la localidad villaviciosina. Los vecinos agotaron en apenas cuatro horas media tonelada del emblemático fruto local y tuvieron que hacer una escapada de urgencia por los árboles de la zona para tratar de abastecer una elevada demanda que se extendió a los productos elaborados a base de dicho producto.

El recinto ferial contó con 27 puestos que iniciaron su actividad a las diez de la mañana, y en torno a las dos del mediodía las existencias ya estaban prácticamente agotadas. Cinco de esos puestos fueron regentados por la propia asociación de vecinos, que puso a la venta unos 200 kilos que fueron los primeros en volar. "Ya tengo cien vendidos o reservados", confesaba Loli Díaz a las once y media de la mañana cuando apenas empezaba a llegar el gran barullo de compradores.

No obstante, el esfuerzo vecinal posibilitó que en esta cita, que ayer alcanzaba su tercera edición, se hiciera lo imposible por atender a los cientos de personas que se pasaron por este pueblo de apenas 200 vecinos y que presume de tener unos figos envidiables. "El clima del valle es buenísimo para toda la fruta y los figos no lo son menos", declara Díaz, mientras que otros reivindican como atractivo el gran arraigo de este fruto en Rozaes. "Es difícil encontrar una casa que tenga menos de media docena de figares", explica la secretaria de la asociación vecinal, Eva Solares, que ayer exhibió multitud de platos de repostería a base de figos.

Un manjar que ayer cotizó a tres euros el kilo, que los clientes pagaron de buena gana. "Tiene un sabor dulce muy rico, que me gusta mucho, y los que me llevo tienen una pinta tremenda", explicó la noreñense Ana Isabel Ortega tras adquirir una bolsa en el puesto del colectivo vecinal, que destinó todos sus beneficios a financiar un evento que se prolongó durante todo el día con folclore y gastronomía.

Amplia oferta

Sin embargo, no sólo de figos vive el hombre y, sabedores de ello, los vecinos ampliaron su oferta con puestos de artesanía, talleres para niños y rutas en bicicleta que terminaron en los restaurados molinos locales, en los que los visitantes pudieron ver de primera mano el proceso de elaboración de la harina. Práctica a la que se sumó en el recinto ferial el mayado de la sidra.

Todo un ejemplo de implicación y buena organización que dejó muy satisfechos a los vecinos, que ven en la buena respuesta el público el principal aliciente para seguir adelante. "Estamos cansados, pero muy contentos", admitía Eva Solares tras superar el ecuador de la jornada.

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