28 de agosto de 2017
28.08.2017
Agosto se despide con gran ambiente festivo en el concejo sierense

Lo primero es comer

Argüelles, Ordiales-Muncó y Santolaya celebraron ayer sus fiestas más populares, con la gastronomía como principal protagonista

28.08.2017 | 14:48
Francisco Javier Martínez, en primer término, repartiendo paella en Muncó

Los aficionados a la fiesta de prau lo han tenido difícil estos días. Difícil por exceso, porque ha habido fiestas por doquier, y todas con una oferta suculenta. Al margen de la gran celebración urbana de Lugones, Siero contaba en su territorio con tres fiestas importantes, unas por su solera y otras por su creciente empuje: las de San Roque y la Purísima Concepción de Ordiales-Muncó, y las Sacramentales de Argüelles están entre las clásicas, y las de Santolaya se han caracterizado por un exitoso renacimiento.

Y en todas ellas ha habido una constante: el atractivo gastronómico. Ordiales-Muncó celebraba ayer una gran paellada para 250 comensales en la carpa del prau de la fiesta, que contó con una extraordinaria animación. Santiago Guinle, Tino Gómez y José Antonio Fernández se encargaron de su preparación.

Usaron 25 kilogramos de arroz, 10 de langostinos, 10 de anillas de calamar y 10 de mejillones. Además, el menú incluía pollo al chilindrón.

Y en la sesión vermú, mientras esperaban por la comida, quienes eligieron Muncó pudieron disfrutar de los vehículos que se dieron cita en la concentración de coches clásicos.

También Santolaya eligió la paella para regalar el estómago de la gente, pero optaron por la carne: 30 kilogramos de arroz, 20 kilogramos de pollo y otros 20 de costillas para un total de 300 comensales.

Para la tarde estaba reservado un gran prix rural, pero el mal tiempo obligó a suspender la actividad. No obstante, la carpa era lo suficientemente grande para que todos se cobijasen con holgura bajo su techo y para que la fiesta continuase.

En el caso de la fiesta de Argüelles, la gastronomía es casera. La tradición manda que los vecinos compartan una fabada en sus casas. Pero, antes, ayer, había muchas cosas que celebrar. Hubo una misa muy especial. Estuvo oficiada por el párroco, Pedro Tardón, acompañado por Ceferino Fernández Suárez, quien fuera profesor del Instituto de Noreña entre los años 1966 y 1972, y cuyos alumnos, muchos de ellos vecinos de Argüelles, lo habían animado a participar en la celebración.

Además, la fiesta tenía otro atractivo especial. En la misa se estrenaba una nueva formación musical, el Coro de Argüelles. Dirigido por Rebeca Velasco, el coro se formó hace aproximadamente dos meses y desde entonces han estado ensayando para hacer un buen papel en la celebración de ayer. Cumplieron con creces sus expectativas y la actuación gustó a sus vecinos.

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