29 de enero de 2018
29.01.2018

Los pescadores se reúnen en torno a la mesa

Los vecinos "de toda la vida" del Nodo se citan el 24 de febrero para recordar viejas vivencias en el barrio candasín

29.01.2018 | 03:38

Los vecinos del barrio del Nodo "de toda la vida" se van de cena. Lo harán el próximo día 24 de febrero en un restaurante de Santarúa por decimotercer año consecutivo. "Nos juntaremos entre ochenta y noventa vecinos", explica Toña Rodríguez, una de las organizadoras de la celebración que ya se ha instaurado con el paso de los años. El Nodo fue más que un barrio de pescadores. "El nombre es porque salió en el Nodo (el noticiero franquista)", detalla Rodríguez.

El barrio está formado por las calles José González Muniello y San Félix, que en aquellos años sesenta estaban llenas de rapacinos, de familias de pescadores. "El sorteo de las viviendas fue en la rula y entre finales de los años setenta y ochenta, las casas se vendieron a los inquilinos", añade Toña, acompañada por su sobrino Lolo, también Rodríguez. Hasta entonces, las viviendas dependían de la Cofradía de pescadores "Virgen del Rosario" de Candás.

Ambos repasan recuerdos sentados en un banco de la principal urbanización del barrio, donde se ubica actualmente un gran árbol en mitad de la plaza. Tanto Toña como Lolo destacan que aquello no era más que un barrizal. "Siempre había muchos críos en la calle y disfrutábamos mucho", señala Toña, que tiene sesenta años y vio con sus propios ojos el crecimiento del barrio. Allí se trasladó con tres años. "Aquí nos conocemos todos, ahora ya es diferente", destaca.

La cena se celebra cada año durante la última semana de febrero. "La idea es que sea una fecha fija para que la gente ya sepa de antemano cuando se celebra, sobre todo pensando en los que viven fuera", explica Lolo. Algunos de los comensales y, por supuesto, vecinos históricos del Nodo vendrán a la fiesta, "en la que también habrá cantarinos" desde Madrid y Bilbao.

Durante una noche, los vecinos del Nodo regresan a la infancia y a la adolescencia y recuerdan sus trastadas en aquellos tiempos en los que todavía se ponía a secar el pescado. También rememoran a las personas ya fallecidas. "Al principio, veíamos hasta la playa de Rebolleres y el cementerio desde la ventana, luego hicieron edificios", concluye Toña Rodríguez.

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