15 de junio de 2018
15.06.2018

Jenaro Soto se ratifica como presidente de Festejos con polémica

Un vigilante controló el acceso a la votación y la Policía intervino al quedarse socios fuera

15.06.2018 | 03:57
Alberto Díaz lee la petición de una nueva asamblea, a pesar del rechazo de Soto (al fondo).

Jenaro Soto se ratificó ayer en su cargo al frente de la Sociedad de Festejos de Pola de Siero, como presidente de una junta directiva renovada, en una asamblea extraordinaria marcada por la polémica desde antes de su inicio. Antonio Martínez es el vicepresidente primero; Rufino Riestra, el vicepresiente segundo; Roberto Rodríguez, el tesorero, y Elena Álvarez Vitorero, la secretaria. Les respaldan 93 votos a favor, dos de esta última y del presidente, y los 91 restantes correspondientes a los socios.

El sector crítico, liderado sobre todo por los miembros más jóvenes, no pudo desbancar a Soto, cuya gestión cuestionan. Sólo obtuvieron nueve votos presenciales, más 23 delegados. Hubo una abstención.

La primera convocatoria de la asamblea estaba marcada a las siete de la tarde, pero, para evitar que pudieran impugnarla, cumplieron los estatutos esperando hasta las ocho antes de comenzar, en segunda convocatoria. En ese tiempo surgieron varias polémicas, la principal derivada de la orden de Jenaro Soto al vigilante de seguridad que contrató para que no autorizara la entrada a dos personas, uno de ellos Sergio García, que tenía el voto delegado de su cuñada, Paz Díaz, quien no podía quedarse a la reunión por motivos laborales. "Los estatutos no concretan nada, pero la ley lo recoge", defendió ella. "Aquí hace y deshace como le apetece", dijo, en referencia a Soto. "Es surrealista".

Así que Sergio García acabó llamando a la Policía Local para que levantara un informe. Los agentes también le pidieron la documentación a Jenaro Soto, quien defendió que la prohibición de la entrada se debió a que no es socio, y solo éstos podían acceder.

La asamblea extraordinaria se desarrolló con mucha tensión y el sector crítico cuestionó continuamente al presidente, que, con todo, volvió a revalidar su cargo. Le recriminaron que no ejerciera sus funciones el secretario hasta ayer, José Manuel Baragaña, quien dejó de serlo al perder la confianza de Soto. Hubo muchas discrepancias a la hora de aprobar el acta anterior, que también fue muy polémica. Se discutió incluso la forma de votar, a mano alzada.

Uno de los momentos más tensos se produjo cuando Alberto Díaz, uno de los más críticos con Soto y su gestión, mostró la documentación para pedir una nueva asamblea en la que votar, entre otros puntos, las cuentas de la sociedad y la junta directiva. Apuntó que tiene el aval del 10% de los socios y 90 firmas. Se levantó para explicarlo, a pesar de la insistencia del presidente en que no podía hacerlo porque no está en la ejecutiva, no tenía la palabra y era un asunto fuera del orden del día. Soto revalidó su presidencia al frente de una nueva junta, pero no logró calmar las aguas. Siguen, si caben, más revueltas.

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