Oviedo, Marta PÉREZ
Miguel Herberg Hartung ha decidido desempolvar las entrevistas que mantuvo con Julio Álvarez del Vayo, una de las figuras más controvertidas del PSOE en los años 30, en 1974, un año antes de su muerte, y recopilarlas en un libro. Dice Herberg que la figura de del Vayo «está de plena actualidad» porque «todo lo que él predijo se está cumpliendo: el fascismo sigue en el poder escondido bajo el nombre de democracia». Con estas palabras inició Miguel Herberg Hartung la presentación del libro «La guerra de España y la resistencia española (entrevistas con Julio Álvarez del Vayo» el viernes en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA. Le acompañó en la presentación del libro el editor, José María de la Quintana Jiménez, de Ediciones Amargord. El acto estuvo organizado por el Ateneo Obrero de Gijón, con la colaboración del Club Prensa Asturiana.
Álvarez del Vayo militó desde bien joven en las filas del PSOE. Más adelante fue ministro de los gobiernos de Largo Caballero y también de Negrín. Ya en el exilio, sus posiciones fueron derivando hacia extremos cada vez más radicales, hasta que en enero de 1974 el Frente Revolucionario Antifascista y Patriótico (FRAP) le nombró primer presidente. Moriría en abril de 1975.
El libro sobre Álvarez del Vayo, que recapitula su vida, se estructura en tres partes: la primera recoge íntegramente las entrevistas realizadas por Herberg, la segunda sitúa el contexto histórico y la tercera reproduce una serie de pinturas antifascistas. «No debemos olvidar a Álvarez del Vayo. A los veinticinco años de su muerte nos encontramos con el legado de Franco hecho realidad. Seguimos teniendo sus reyes y sus obispos», aseguró Herberg. «Si Álvarez del Vayo viviera hoy se habría suicidado antes de hablar con el PSOE actual, y seguiría más que nunca en su línea revolucionaria». Por su parte, el editor del libro, José María de la Quintana, definió a Julio Álvarez del Vayo como un hombre «extremadamente coherente con su lucha política y su vida personal». También dijo que el libro pretende «poner a cada uno en su sitio» porque, a su juicio, Álvarez del Vayo «ha estado obviado y ninguneado».