Oviedo, Ángel FIDALGO
El debate de la eutanasia protagonizó ayer la presentación, en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA, del libro «No matéis a Caín. El código eutanásico no cumple las expectativas», del polifacético abogado y escritor Juan Méjica y del también abogado especializado en derecho sanitario y profesor de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) José Ramón Díez, que ha sido publicado por Ojo x Hoja Editora. En el acto, además de los autores, intervino el escritor Alberto Zurrón. Méjica, miembro de distintas sociedades profesionales del derecho, ha contribuido, igual que el coautor del libro, a difundir especialmente el derecho sanitario en el mundo de los juristas y de los médicos. Juan Méjica abrió el turno de intervenciones explicando la singularidad que tiene el libro, que inicialmente parte como una obra de ensayo, en cuanto al género, «ya que presenta los temas con un planteamiento que lo acerca a la novela, con lo que supongo que inaugura un nuevo género».
Alberto Zurrón destacó que el libro «está escrito con mucho respeto», y también que sus dos autores lograron algo que es muy complejo: «Que parezca que fue escrito por una sola persona, lo que siempre resulta muy difícil».
De la lectura de «No matéis a Caín. El código eutanásico no cumple las expectativas» interpreta Zurrón que la muerte es la gran abstracción y también «que es necesaria una lucha titánica para aprender a morir».
Lamentó que vivamos una época «en la que se asimila la vejez, que no deja de ser un estado de normalidad dentro de la vida de una persona, con una condición desgastada, con todo lo que ello implica». «Con este libro los autores ponen una pica en Flandes, y no un estoque en un corazón herido». De esta manera, Zurrón resumió el espíritu de la obra, y durante su intervención defendió el derecho a la vida.
José Ramón Díez, que centró su intervención en los aspectos más técnicos que defienden el derecho a la vida y niegan el derecho a la muerte voluntaria, quiso dejar muy claro que «las vidas de los enfermos también son dignas». Más aun, defendió que «la dignidad no puede ir en función de la salud».
El experto en derecho sanitario insistió en que la ley no sólo debe proteger el derecho a la vida, sino que subrayó que «el Código Penal castiga al que coopera con la muerte». Por si no había quedado suficientemente claro, añadió que «las leyes no contemplan el derecho a la muerte».
A renglón seguido, detalló que en la eutanasia activa directa el médico aplica la dosis justa para que el paciente se muera, lo que está castigado por la ley; no así la eutanasia indirecta. Ésta última es la que consiste en un tratamiento que hace disminuir el dolor, aliviándolo y, con esto, acortando la vida. Alberto Zurrón puntualizó que esta medida no está castigada por el ordenamiento jurídico español.