Oviedo, Nicole CACHO
Puntual como un reloj y con el auditorio del Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA con un lleno total, el padre Ángel Garralda García presentó ayer la reedición de su libro «Martirios y odiseas. Persecución religiosa del clero en Asturias (1934, 1936 y 1937)», una publicación que, según su autor, es la página más importante de la historia de la Iglesia ovetense y la más triste. Páginas que este sacerdote navarro dedica a los mártires de aquella época, que, por fortuna, el difunto Papa Juan Pablo II los tuvo en mente y comenzó las labores de subirles a los altares. Y es que, como recordó Garralda, fueron más de 6.000 los mártires españoles que perdieron la vida en aquella época.
«Los testigos recordamos aquella tormenta satánica, ahora casi todos los medios de comunicación califican de bestialidad aquella Guerra Civil metiendo en el mismo saco a culpables e inocentes», reclamó el sacerdote, que añadió que «ahora que se pretende hacer una falsa memoria histórica saltándose el primer capítulo y yendo directamente al segundo sin preguntarse quién empezó a asesinar».
El párroco de San Nicolás de Bari, presentado por José Luis Pérez de Castro, detalló que comenzó a escribir «Martirios y odiseas» en el año 1977. «Para entonces ya había fallecido Franco, el mayor bienhechor de la Iglesia católica en España, sacándola de las catacumbas. Porque dos veces nos liberó del marxismo en Asturias», opinó Garralda, que apostilló: «Comprendo que haya gente que les moleste esto que digo, pero son verdades como puños».
En las palabras de Garralda también hubo reconciliación. «Perdonar al enemigo es la quinta esencia de la fe cristiana. Mi madre y mi familia, que sufrieron persecución, me enseñaron a perdonar y siempre he estado muy lejos del pecado del odio», sentenció el teólogo, que se mostró muy contento de ejercer el sacerdocio en Avilés, «por lo cerca que está de Oviedo y lo cerca que está de Dios».