OVIEDO, ÁNGEL FIDALGO
«Con la Alianza Francesa se instauró en Oviedo un centro divulgador de la Ilustración francesa, del "espíritu de las luces". Ésa fue una de sus grandes aportaciones de entonces». Así comenzó el periodista y escritor Juan Cueto su intervención en la mesa redonda que bajo el epígrafe «La trayectoria de la Alianza Francesa de Oviedo desde su creación» analizó la influencia que en sus primeros cincuenta años de actividad ha tenido en la ciudad esta institución académica.
En el acto, que se celebró en el Club Prensa Asturiana de LA NUEVA ESPAÑA y que estuvo moderado por José María Fernández, secretario de la Alianza, también participaron Jeannick Le Men, ex profesora del centro, el escritor Ignacio Gracia Noriega y Frank Menéndez, uno de los fundadores y actual presidente.
Le Men definió los once años que pasó en la Alianza Francesa como «los más entrañables» de su vida, mientras recordaba el ambiente bohemio que se respiraba, «desde las clases a los ensayos de teatro, pasando por el bar que regentaba Pepe». «Éramos entusiastas con una pasión casi divina para montar obras de teatro con actores que eran casi niños», afirmó.
Y todo esto en una época, precisó Gracia Noriega, que fue muy importante para la historia española, ya que coincidía con el final del franquismo: «La Alianza Francesa, en el Oviedo de los años sesenta, era algo más que una excelente academia de idiomas: era un oasis donde se podía hablar y se podía discutir en francés o en español, como se hacía en Francia, es decir, como en un lugar privilegiado en el que hubiera libertad de prensa y de expresión en una época en la que la oposición antifranquista urbana vivía fuera de la realidad».
Juan Cueto apuntó que «la Alianza Francesa tuvo desde el principio un afán sincronizador que nos orientaba por dónde iban los tiros de la modernidad».
El acto lo cerró Frank Menéndez, y para ello hizo un poco de historia de la Alianza Francesa, que nació como idea en el Fontán, tomando unos vinos con Juan Benito Argüelles y Antoine Montané.
El siguiente paso fue crear un comité directivo formado por personas de talante liberal y con prestigio, y se encomendó a Pedro Caravia su dirección.
Y así fue como la emblemática institución académica ovetense comenzó su andadura, hasta llegar a estos días, en los que celebra sus bodas de oro. Medio siglo de formar a miles de estudiantes ovetenses, tres generaciones ya, en el idioma francés.