SAÚL FERNÁNDEZ
Escritor, periodista y crítico teatral
Elisa CAMPO
Saúl Fernández (Madrid, 1974) presenta el volumen «Quiero seguir siendo rubia», titulo bajo el que aglutina una serie de relatos en los que juega con absurdos e imposibles, y en cierto modo se burla de las aristas de la vida. Escritor, periodista y crítico teatral, Fernández presenta su trabajo a las ocho de esta tarde, a las 20.00 horas, en la Casa de Cultura de Avilés, en el marco del Club de LA NUEVA ESPAÑA, el periódico en el que trabaja.
-Enhorabuena por la nueva paternidad.
-Muchas gracias. Ha sido un parto fácil. Uno se acostumbra? Ya es el quinto hijo que uno tiene. O el cuarto, si no se cuenta la antología de narradores.
-Pero no hay dos iguales. ¿Qué caracteriza a «Quiero seguir siendo rubia»?
-Este es un hijo breve. Son algo más de cuarenta cuentos muy breves, o cuarenta y tantos fragmentos de cuentos posibles. No sé si es un libro de cuentos o una cantera de donde sacar las ideas de mis próximos libros. Esa brevedad supone una dificultad, que es la de concentrar planteamiento, nudo y desenlace en muy poco espacio. Tiene esa dificultad y ese divertimento. Conseguirlo, si es que acaso lo he conseguido, es un mérito, pero eso tendrán que decirlo quienes lo lean. Es, en sí, un divertimento. A mí me divirtió escribirlo, espero que también divierta a quien lo lea.
-Próximamente presentará también su nueva novela.
Coincidió así. En realidad «Quiero seguir siendo rubia» es posterior a «En medio del invierno», que va a salir en diciembre y que es una novela en el sentido más canónico del término. Este no era un libro muy difícil de ubicar en un género en particular. Relatos, microrrelatos, fragmentos, pequeños cuentos? y el no tener claro el género me lo hacía más atractivo.
-Volvamos a «Quiero seguir siendo rubia», ¿qué caracteriza a las piezas que se incluyen en el libro?
-En realidad es un libro, y no una suma de cuentos, porque tienen una cierta unidad que viene dada por varias razones. Por una parte, la mayor parte de los relatos se desarrollan en lugares conocidos y reconocibles, ya sea Venecia, Leningrado o Corvera de Asturias. Y las historias existen en el momento en el que el protagonista tiene un muro metafórico que saltar. Además, otro nexo de unión, en muchos de ellos nieva, y yo no sé por qué, yo vivo en Avilés y no es habitual que nieve. También está el personaje de una rubia como una ambición que hay que conquistar. Cuando el protagonista salva su dificultad encuentra una rubia. Tampoco sé por qué. De ahí la razón de este título que no pertenece a ninguno de los cuarenta relatos.
-¿Qué tienen las rubias que no tengan las morenas?
-Las rubias son un elemento exótico, una ambición divertida y por lo tanto inalcanzable. Si yo fuera sueco igual las rubias no me interesaban... Pero soy Saúl Fernández y las rubias me parecen más exóticas.
-¿Plantea las mujeres como un objeto?
-En absoluto, todo lo contrario. Las rubias son las que deciden. El trofeo se conquista en tanto que la rubia decide que quiere ser conquistada.
-Periodismo y política siguen impregnando su obra.
-Porque soy periodista. Y los políticos son como personajes de una nueva serie de novela negra. Nunca se sabe con qué te vas a encontrar. Tienen encanto como personajes. En los otros cuatro libros han aparecido los políticos por doquier. Y normalmente suele haber muertos? es por decorarlo.
-¿Está seguro de que Corvera es un escenario literario con tanto atractivo como Venecia?
-Estoy convencido. A un veneciano le gustaría conocer Corvera, porque ya conoce Venecia. Corvera es literaria porque se conoce poco.
-El propio Saúl Fernández se deja ver como personaje de los relatos.
-Podemos decir que soy como el Hitchcock en las películas, una sombra en algún fotograma, pese a lo que diga la gente que cree que me ve en todos los cuentos.
-¿Destacaría algún relato en concreto?
-Hay algunos que me parecen muy divertidos, sobre todo los que son más absurdos y delirantes. A mí me gusta «Tiempo de viaje», el de la agencia de viajes, me divirtió mucho escribirlo. También un hotel de divorciados, que se titulaba «El motel de las rupturas». Y el de la historia del superhéroe que no tiene corazón... He dejado el neorrealismo y me he pasado a la ciencia ficción.
-¿Cómo valora el momento literario que atraviesa la región?
-Históricamente la creación literaria ha sido uno de los parabienes de la región. Es un momento de buenos creadores y de buenos libros. El problema de la literatura, asturiana o de Burgos, es la dificultad para extraerla de la montaña de publicaciones anuales: saber qué tienes qué coger.
-Y como escritor, saber cómo llegar al lector.
-Sí. Cuando escribes comunicas algo a alguien que te va a leer. Si este acto de comunicación no se produce tu literatura no tiene ningún sentido. Yo no escribo para mí, nunca lo he hecho. Y de momento me leen poco, porque soy escritor de culto, pero todo se andará (risas).
-Para terminar, ¿recomienda alguna marca de tinte?
-El próximo libro se lo dedicaré a las morenas.