Martimporra,
C. JIMÉNEZ
Los jubilados de Bimenes están en pie de guerra. Rechazan el equipamiento que la Consejería de Vivienda financia en San Julián y que próximamente se abrirá como centro social. La Asociación de Jubilados Peñamayor de Bimenes suma 710 socios y representa al 40 por ciento de toda la población del concejo. Su reivindicación es clara: que se retome el proyecto del centro social de Martimporra, un edificio con capacidad para acoger a todos los socios y sus actividades.
El colectivo estaba muy ilusionado a principios de mandato cuando se anunció la creación de un gran centro social en San Julián, en el solar que ocupaba la Casa Sindical. Redactado el proyecto, a finales de 2005 la Consejería de Vivienda y Bienestar Social dio marcha atrás por el excesivo coste de la obra.
El Principado optó por trasladar a los bajos de las viviendas sociales que se estaban construyendo en San Julián el nuevo local para los mayores. «Fue a costa de eliminar cuatro de las doce viviendas proyectadas inicialmente», recuerda el presidente de la asociación de jubilados, Gerardo Corte.
Sus compañeros insisten en que ninguno de los socios va a hacer uso de estas instalaciones. «No lo rechazamos por gusto. Cumplimos con lo que los socios nos demandan. Pedimos un centro social en Martimporra. Hacerlo en San Julián sólo sirve para dividir al pueblo», protestan los mayores.
Hace una semana, el director general de Vivienda, Manuel González Orviz, visitó las obras y confirmaba su finalización en el plazo de tres meses. El nuevo local, de unos 300 metros cuadrados, incluye dos salas polivalentes de unos 100 metros cuadrados, cocina, bar y almacén.
La asociación se siente ahora «engañada», tanto por la Corporación, que aceptó el cambio de ubicación, como por el Principado. Consideran que la instalación es deficitaria, tanto por sus reducidas dimensiones para albergar a todos los socios como por la falta de espacios para desarrollar algunas prestaciones de las que actualmente no disponen. «No demandamos nada de eso», recuerda el colectivo. Añaden entre las deficiencias del nuevo local la falta de aparcamientos. «Estamos decepcionados y es una pena porque la asociación marcha divinamente», añaden.